Vía Curiosidades
lunes, 18 de febrero de 2013
Un restaurante japonés multará a clientes que no se acaben su comida
Vía Curiosidades
El hackeo de @BurgerKing: Twitter tiene que mejorar sí o sí su seguridad
Imagínate qué ocurriría si, de un minuto para otro, perdieras el acceso a tu cuenta en Twitter y otro publicara tweets obscenos en tu lugar. Ahora, piensa qué pasaría si en lugar de ser tu cuenta fuera la de tu marca, con más de 100.000 seguidores y que es la sede de tu compañía en esta red social. Situación complicada, ¿verdad? Pues es lo que le ha pasado hoy a @BurgerKing.
La conocida cadena de comida rápida vio como alguien con acceso a su cuenta cambió el fondo, el nombre y la imagen de perfil para hacer que se asemejara lo más posible a su competencia, @mcdonalds. Además, se sucedieron tweets desagradables contra la marca y los retweets de otras personas que se burlaban del suceso. Y todo esto durante más de una hora.
Ése fue el tiempo que le llevó a Twitter darse cuenta del problema y suspender temporalmente la cuenta (mientras escribo estas líneas, la cuenta sigue suspendida). En ese breve periodo de tiempo, @BurgerKing consiguió superar 100.000 seguidores. Para que os hagáis una idea, a la media hora del hackeo, que fue cuando realicé la captura que podéis ver sobre estas líneas, “tan sólo” tenían 85.000.
Twitter y su lenta reacción
¿Qué quiere decir esto? Pues que seguramente en Twitter fueron de los últimos en enterarse. Un tiempo de reacción de una hora, cuando hablamos de una marca verificada con miles de seguidores, es inadmisible. Desconozco el protocolo que habrán seguido desde el equipo de Social Media de Burger King, pero seguramente al poco tiempo de haber perdido acceso se habrán dado cuenta.
Este caso pone de manifiesto uno de los grandes problemas de Twitter: la seguridad. Ante la ausencia de sistemas más seguros de identificación (como la verificación en dos pasos) y de gestión (como los múltiples administradores), todos somos muy vulnerables a sufrir ataques de este tipo. Y las marcas no son una excepción, es más, son el blanco perfecto por la visibilidad que otorga una cuenta de estas características.
Por mucho que sigamos consejos básicos de sentido común sobre seguridad, el peligro sigue estando ahí. ¿Tomará partido ahora Twitter, cuando son sus grandes anunciantes y cuentas verificadas los que cada vez suelen ser más protagonista de este tipo de problemas? Debería. Por su bien, por el de las marcas que se gastan miles y miles de dólares en su red social y por el del usuario final, que ya empieza a cansarse de estas cosas.
En Genbeta Social Media | Diez consejos básicos de seguridad para evitar que te roben la cuenta de Twitter
Vía Genbeta Social Media
¿Hay que amar al prójimo aunque no esté buena?
En la tertulia del programa 64 de El Mundo Today, José Luis Salaz y Francesc Orteu discuten sobre si hay que amar al prójimo incluso si no está buena.
Vía El Mundo Today
La época en la que se puso de moda un elemento radiactivo
El radio es un elemento químico de la tabla periódica descubierto por descubierto en 1898 por Marie Skłodowska-Curie y su marido Pierre. El radio es extremadamente radiactivo, un millón de veces más que el uranio. Y, sin embargo, hubo una época, a principios del siglo XX, en que el radio se puso de moda, hasta el punto de que se usaba radio para todo.
Por ejemplo, las sales de radio se promocionaron como una cura para todo, desde la ceguera hasta la depresión. Hasta el punto de que se creó el Radium Palace Hotel: un balneario… radioactivo. (Si tenéis curiosidad por visitarlo, estáis de suerte, hace relativamente poco que abrió de nuevo sus puertas).
Empezó a añadirse radio al agua mineral, los dentífricos, las cremas cosméticas y hasta el chocolate, tal y como os expliqué en ¡Beba refrescante agua radiactiva!
La gente jugaba a la ruleta del radio e iba a bailes de radio. Las “modelos de radio” posaban con vestidos luminosos. Hubo mantequilla Radium, cigarros Radium, cerveza Radium, chocolate Radium, condones Radium, supositorios Radium y gelatina contraceptiva Radium. También se administrana radio en el pienso de las gallinas para que los huevos se incubaran solo, incluso, por qué no, que incluso se cocieran solos.
Tal y como añade Hugh Aldersey-Williams en La tabla periódica:
A menudo se invocaba el apellido Curie para respaldar estos remedios, en muchos casos de manra ilícita. Se decía que el Tónico Capilar Curie restauraba el crecimiento y el color del cabello, por ejemplo. Esta licencia comercial puede excusarse en cierta medida pues el propio Instituto del Radio de los Curie concedía su imprimátur a productos que contenían de manera genuína una fuente de emanación de radio. (…) El Instituto del Radio había conseguido asimismo la licencia para garantizar dispensadores de radiación cromados para instalar junto a la bañera. Estos émanateurs o “fuentes” hacían burbujear gas radón procedente de una fuente de radio que se desintegraba a lo largo de un tubo de goma en el agua de la bañera; también se utilizaban para añadir efervescencia a las bebidas. Ahora son objetos muy buscados.
Las farmacias francesas comercializaban, con la misma inmoralidad que hoy en día se comercializa la homeopatía, agua de colonia, polvos, jabón de crema y lápiz de labios Tho-Radia. Dicha marca estaba promovida por una tal Jacqueline Donny, que fue miss Francia en 1948 y miss Europa en 1949, pudo haber incluido o no torio y radio en sus productos: el Instituto Curie no halló ninguno de estos elementos cuando los sometió análisis.
Una marca de “parfum atomique” presentaba una botella etiquetada como “Atome 58” con un halo brillante a su alrededor, con independencia de que el elemento con el número atómico cincuenta y ocho es el inofensivo cerio.
¡Al rico radio! En la década de 1930 ya era absolutamente evidente que, a pesar de toda la moda, el radio era un grave peligro para salud. El origen popular del “brillo verde” radioactivo surgió justo aquí, cuando se descubrió que la pintura adquiría luminosidad si se le añadía un poco de radio. Entonces se puso de moda decorar las esferas de los relojes y las paredes con esta mezcla. En realidad, sin embargo, lo que brillaba no era el radio sino su reacción con el cobre y el zinc de la pintura, que originaba un fenómeno llamado “radioluminiscencia”.
Las llamadas “chicas del radio”, que trabajaban en las fábricas aplicando capas de pintura con radio a los relojes, sin embargo, murieron de cánceres faciales que les desfiguraban el rostro: al parecer, chupaban los pinceles mientras trabajaban. Y en 1934, la propia Marie Curie falleció de anemia, como consecuencia de haber manipulado durante años la sustancia que había descubierto.
A pesar de todo, la gente continuó venerando el radio hasta que el público empezó a posicionarse en contra de las armas nuclares y la potencia nuclear se hizo mayor en la década de 1960. En la actualidad, el empleo del radio se halla restringido a las clínicas radiológicas, a pesar de que existan lugares como el Radium Palace Hotel.
Vía Xatakaciencia
Mundo Loco: 5 noticias curiosas que no te contamos, Febrero 18, 2013
Vía Curiosidades
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Killer Karaoke: “No importa lo que pase, no dejes de cantar”
Vía Curiosidades
Viendo la lengua de una serpiente de muy cerca…
Vía Curiosidades