Desde 1999, cuando se extendió el fracking en los estados de Colorado y en Nuevo México, Estados Unidos, se han registrado 16 terremotos en esa zona de magnitudes superiores a 3,8 en la escala de Richter.
Vía Noticias de Ecoportal
Desde 1999, cuando se extendió el fracking en los estados de Colorado y en Nuevo México, Estados Unidos, se han registrado 16 terremotos en esa zona de magnitudes superiores a 3,8 en la escala de Richter.
En el año 2013, los gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera subieron a un nivel sin precedentes, sobre todo por el dióxido de carbono (CO2), según mediciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicadas en su Boletín anual[1] el pasado 9 de septiembre. La red de Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM encontró que en ese año, la concentración de CO2 en la atmósfera alcanzó el 142% del nivel de la era preindustrial (o sea, antes de 1750), el de metano el 253% y el de óxido nitroso el 121%.
Así se llama el proyecto ecológico de una escuela de General Villegas, que tiene huerta propia y kiosco saludable.
“Si la educación no es ambiental, es mala educación” [1] (Un, 2014) La anterior frase es uno de los postulados del Dr. Carlos Augusto Ángel Maya, docente y destacado pensador ambiental Colombiano.
Un nuevo estudio analiza las tasas de supervivencia en España de los recién nacidos con una edad gestacional menor de 26 semanas. Los resultados revelan que la supervivencia por debajo de las 23 semanas es ‘excepcional’, aunque también influyen otros factores como el peso al nacer y el sexo.
Las caras de los animales se parecen bastante entre sí, sin embargo, entre los seres humanos hay siempre diferencias sustanciales, hasta el punto de que cada rostro, único e inconfundible, casi constituye una forma de distinguirnos de los demás al modo de una huella digital (salvo en el caso de los gemelos).
Según un estudio de la Universidad de California en Berkeley, publicado en la revista Nature Communications , los rasgos faciales son mucho más variables que los corporales, tales como la longitud de la mano. Y este rasgo podría haber evolucionado para ser fácilmente reconocible dentro de un grupo complejo y evitar así el caos social.
Las personas con brazos más largos suelen tener las piernas más largas, por ejemplo, pero las que tienen narices más anchas u ojos muy separados no tienen por qué tener narices largas. Según Michael Joseph Sheehan, autor principal del trabajo e investigador de la Universidad de California:
Se analizaron los datos genéticos de poblaciones de África, Europa y Asia del proyecto 1.000 Genomas para buscar firmas de la selección natural en las regiones del genoma asociadas con la variación en la morfología facial humana (...) Muchas otras especies utilizan las caras para el reconocimiento individual. Este tipo de identificación está presente en muchos primates e incluso se ha demostrado su papel en algunas avispas. Otras especies sin variaciones en sus caras pueden utilizar otros rasgos tales como vocalizaciones o marcas olfativas para el reconocimiento. Sin embargo, no hay evidencias de que este tipo de rasgos también sean seleccionados para ser más diferentes entre sí (...) Al comparar la variación genética que se encuentra en los humanos modernos con las secuencias del genoma de los neandertales y los homínidos de Denisova (otro homínido arcaico) encontramos que las secuencias de los individuos antiguos se encuentran dentro de la diversidad humana moderna. Esto significa que la variación que vemos en los humanos modernos debe haberse originado antes de la división entre los linajes humanos y neandertales.
Imagen | ethermoon
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La noticia ¿Por qué tenemos caras únicas e iconfundibles? fue publicada originalmente en Xatakaciencia por Sergio Parra.
Los agricultores familiares campesinos, indígenas y urbanos, queremos defender nuestro sistema de vida, basado en una producción natural, agroecológica que protege la biodiversidad y el medio ambiente.