Solían trabajar la tierra con agroquímicos hasta que estos comenzaron a dañar la salud del padre de la familia. Hoy han dado un giro de 180 grados y se dedican a la producción agroecológica.
Vía Noticias de Ecoportal
Solían trabajar la tierra con agroquímicos hasta que estos comenzaron a dañar la salud del padre de la familia. Hoy han dado un giro de 180 grados y se dedican a la producción agroecológica.
“Según un informe acerca del desplazamiento forzado, entre los casi 400 mil mexicanos desplazados por la violencia, la mayoría procede de los estados de Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Durango, Michoacán, Guerrero y Veracruz, donde el fracking está presente.”
A menudo decimos aquello de que el tiempo todo lo cura, o que no es para tanto, o que nos acabaremos acostumbrando a ello. Sin embargo, este es el consejo que damos a los demás. Cuando pensamos en nosotros mismos sufriendo algún percance, por ejemplo una enfermedad, entonces creemos que ello será algo netamente malo.
Sin embargo, tanto para los demás como para nosotros mismos, percibimos los embates de la vida como algo menos malo de lo que hemos creído previamente, llevados por un prejuicio.
El psicólogo Daniel Kahneman ofreció cuestionarios a 119 estudiantes que incluían preguntas sobre lo felices que creían que eran los tetrapléjicos. Los resultados demostraron que tenemos una idea preconcebida equivocada acerca de cómo se siente la gente en determinadas circunstancias si no las conocemos de primera mano: los que conocían a parapléjicos (amigos y familiares) los consideraban más felices que quienes no los conocían.
Los que mejor describían la realidad de tales pacientes eran, naturalmente, los que mejor los conocían. Es decir, que los tetrapléjicos eran más felices de lo que se creía.
Al igual que no somos capaces de adivinar lo mal que lo pasaremos ante un problema futuro, tampoco se nos da muy bien calcular lo bien que nos sentirá un golpe de suerte, como tocarnos la lotería o llevar a cabo un gran viaje o comprarnos un coche nuevo.
Ello es posible porque somos incapaces de imaginarnos todas las pequeñas circunstancias del día a día, y nos quedamos solo con lo más llamativo. Por la misma razón, somos bastante ineficaces a la hora de hacer frente a decisiones vitales importantes. Es lo que el psicólogo David Schkade denomina “ilusión en el enfoque”: al enfocar nuestra atención en detalles equivocados, erramos en el análisis de la situación. Un error que ocurre tanto al imaginar qué nos hará infelices como felices.
Por ejemplo, muchas personas pueden creer que serán más felices viviendo en California porque allí hace buen tiempo, quitándole importancia o incluso eliminando otros factores que constituirán la mayor parte del día a día en California, como por ejemplo las largas distancias que deben recorrerse, estadísticamente, de casa al trabajo, o el coste del a vida. Como consecuencia, también muchas veces pensamos que seremos más felices de lo que terminaremos siendo.
En conclusión, no deberíamos exagerar nuestra proyección del estado anímico en circunstancias futuras, ni para bien ni para mal, porque probablemente nos equivocaremos. E incluso si debemos enfrentarnos a situaciones que aparentemente resultarán un desastre, finalmente puede que no sea para tanto.
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La noticia Aunque te pase algo mal, en el futuro estarás mejor de lo que crees fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .
El ser humano parece diseñado para ambicionar el bienestar y la felicidad, sin embargo también parece extraer algún tipo de placer recóndito al regodearse en el dolor, el drama o la tristeza, al menos cuando se relaciona con la ficción o la música. ¿Por qué hay baladas, que por ejemplo, tienen tanto éxito aunque sean profundamente tristes?
¿No deberíamos huir de las melodías que nos hacen llorar y nos predisponen a pasar un día melancólico?
Las canciones tristes, así como las novelas, películas o hasta culebrones, a pesar de que pueden predisponernos a tener un ánimo decaído, ofrecen otras recompensas a nivel cognitivo: regulan nuestras emociones, le dan volumen y agudizan nuestra empatía.
Al experimentar con nuestras propias emociones, no solo comprendemos mejor nuestro pasado o nuestro presente, sino que comprendemos con más detalle nuestra geografía emocional.
Finalmente, todos estos beneficios de la música triste se producen porque no hay consecuencias reales en nuestras vidas. La música nos permite revisitar el pasado o crear realidades alternativas, pero nuestras vidas siguen siendo las mismas, en esencia, tras los tres minutos que dura una canción. En ese sentido, la música triste también puede obrar como una catarsis.
Todos tenemos nuestro propio repertorio de canciones tristes. Pero Jacob Jolij, un neurocientífico de la Universidad de Groningen en Holanda, junto a la red de música Spotify, analizó canciones actuales para un nuevo estudio que determinara qué canciones provocan felicidad y cuáles tristeza de forma generalizad. Según explica el propio Jolij:
La música puede tener poderosos efectos en nuestras emociones, desde hacernos felices, permitirnos superar miedos, cierta música puede desencadenar ciertos sentimientos y las hormonas afectan directamente nuestro ánimo.
Centrándonos en las canciones que evocan tristeza y/o nostalgia, el estudio refleja temas como Something I need de One Republic y All of me de John Legend.
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