Los sensores con un habilitador de RFID (radio-frequency-identification) están en el corazón del Internet de las Cosas (IoT). Ahora se pueden integrar sensores de grafeno en el RFID gracias a un desarrollo de investigadores de la Universidad de Manchester.
El dispositivo tampoco requiere fuente de batería ya que recolecta energía del receptor.
IoT y grafeno
El grafeno es una estructura laminar plana, de un átomo de grosor, compuesta por átomos de carbono densamente empaquetados en una red cristalina en forma de panal de abeja. Este nuevo material se caracteriza por poseer una alta conductividad térmica y eléctrica y por combinar una alta elasticidad y ligereza con una dureza extrema.
Este nuevo desarrollo en el campo del IoT puede proporcionar diversas aplicaciones, como monitoreo inalámbrico inteligente sin batería para procesos de fabricación que son sensibles a la humedad, la seguridad alimentaria, la salud y los desechos nucleares.
Todo esto tiene el potencial de simplificar la forma en que se recopila la información a través de su sistema inalámbrico, no está limitada a una red inalámbrica en particular y tiene la capacidad de ser compatible con redes que incluyen WiFi y 5G.
Científicos australianos han probado en seis voluntarios una cápsula electrónica con sensores que, tras ser ingerida, se dirige al intestino para evaluar las concentraciones de oxígeno, hidrógeno y carbono. Sus sensores permiten medir directamente los efectos de llevar una dieta rica o pobre en fibra.
Investigadores de la Universidad de Granada han desarrollado un método para determinar las rápidas vibraciones cuánticas de los protones y neutrones en el interior del núcleo atómico, denominadas correlaciones de corto alcance. Estas correspondencias entre los dos tipos de partículas y las altas velocidades que alcanzan al chocar entre sí pueden tener un efecto crucial en la evolución de las estrellas.
Científicos del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge han identificado un receptor celular clave en los procesos de metástasis en cáncer de ovario que podría usarse como diana terapéutica en las variantes más agresivas de la enfermedad.
La combinación de hábitos saludables, como no fumar, ser físicamente activo, seguir una buena dieta, dormir 7-8 horas al día o no vivir solo, en personas mayores de 60 años se relaciona con una reducción a la mitad del riesgo de utilizar excesivamente algunos servicios sanitarios. Así lo aseguran médicos de la Universidad Autónoma de Madrid en un trabajo que se publica en el American Journal of Preventive Medicine.
Hay metales duros, los hay muy densos (como el osmio, que es el doble de denso que el plomo), y también los hay muy blandos (como el cesio, que puede cortarse con un cuchillo de untar).
Metales que se fudan a temperaturas muy bajas, tenemos el mercurio, que es tóxico, y también el galio, que puede manipularse sin peligro.
Metal para gastar bromas
El galio (Ga) se funde a 29,76º, es decir, que puede convertirse en líquido solo con el calor de tus manos.
Estas propiedades lo convierten en un ingrediente ideal para que los químicos gasten bromas, como la de servir una taza de té con una cucharita de galio que desaparecerá al contacto con el líquido.
El nombre de este extraño elemento proviene del latín Gallia, con el cual se nombraba a Francia en la antigüedad. No obstante, en su origen etimológico también está presente el término en latín: gallus, una traducción de Lecoq que literalmente significa “gallo”, nombre del primer hombre de ciencias que reconoció el galio como un elemento químico. El químico francés Paul-Émile Lecoq de Boisbaudran, descubrió el galio espectroscópicamente en el año 1875.
Se trata de un elemento químico que no existe libre en la naturaleza, que se crea artificialmente (surge como subproducto en la fabricación del aluminio). Su aplicaciones se centran tecnologías de semiconductores y como componente de algunas aleaciones con bajos puntos de fusión.
El galio es un elemento que se encuentra en el cuerpo, pero en cantidades muy pequeñas. Por ejemplo, en una persona con una masa de 70 kilos, hay 0,7 miligramos de galio en su cuerpo. Si esta cantidad de galio estuviera condensada en un cubo, el cubo solo mediría 0,49 milímetros de lado.
Aparte del galio y el mercurio, hay otros dos metales que pueden mantenerse en forma líquida a temperatura ambiente: el cesio y el rubidio.
Por contrapartida, el wolframio tiene el punto de ebullición más alto, con 5700 ºC y el punto de fusión también más alto de todos los metales, con 3.422. Su gran resistencia al calor hace que sea muy útil para aplicaciones industriales como brocas y hornos.
Investigadores españoles han reproducido un sistema que alerta a pacientes de la llegada de una crisis de migraña en tiempo real. Según los resultados de la simulación, la fiabilidad del sistema es superior al 75%.
Científicos del Instituto de Bioingeniería de Cataluña están desarrollando un dispositivo, denominado 'músculo en un chip', para combatir la distrofia muscular miotónica. Tendrá un tamaño inferior al de una tarjeta de crédito, y permitirá probar fármacos y tratamientos en condiciones muy parecidas a las que se producen en el cuerpo humano, lo que proporcionará una información más similar al paciente que los resultados que aportan las pruebas hechas con modelos animales.
Concretamente, la temperatura del aire superficial promedio global superó los 14,7 grados Celsius.
Norte y sur
Los 14,7 grados de promedio global representa aproximadamente 0,1 grados Celsius más fresco que el año más cálido registrado, 2016, y una décima más cálido que el segundo año más cálido anterior, 2015. Comparativamente, 2017 fue 1,2 grados Celsius más cálido que el valor preindustrial para el siglo XVIII.
Las temperaturas para 2017 fueron más altas que el promedio climatológico de 1981-2010 en la mayoría de las regiones del mundo. Estos datos se obtuvieron combinando millones de observaciones meteorológicas y marinas y de satélites, con modelos para producir un reanálisis completo de la atmósfera.
Si un tren de alta velocidad circula a 300 km/h por zonas poco urbanizadas, es posible que algunos animales se vean sorprendidos a su paso. Es el caso de las aves como urracas, palomas, cornejas o ratoneros, cuya mortalidad por atropello no se había analizado ni cuantificado científicamente hasta el momento. Un estudio ha permitido ahora obtener las primeras estimaciones.
Queroseno, glicol propílico, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, ron, acetona, colorante rojo №2, SCUMM, grasa para ejes, ácido para baterías y pepperoni. Esos son los ingredientes del grog si hacemos caso a lo que dicen los piratas del mítico videojuego The Secret of Monkey Island.
Sin embargo, esta aventura gráfica, una de las mejores de todos los tiempos, no había inventado la bebida. Al menos, no del todo. En realidad estaba parodiando una bebida real también llamada grog.
Old Grog
En el mundo real, el grog es una bebida hecha de agua caliente azucarada, mezclada con un licor, generalmente ron, aunque también kirsch, coñac u otros. Suele contener algún aromatizante, como el limón. Sus orígenes se remontan al impersio que se cimentó en el ron, casi literalmente: Inglaterra.
Y es que el ron, durante mucho tiempo, fue una bebida común entre los marineros y los soldados ingleses. Pero ¿qué tenía de especial el ron? Básicamente, no solo era más barato en el Caribe, sino porque su mayor graduación alcohólica permitía almacenarlo y transportalo más fácilmente que la cerveza o el vino.
Es decir, el ron permitía ahorrar espacio y dinero porque te emborrachabas bebiendo menos cantidad. Como explica Lukasz Kamienski en su libro Las drogas en la guerra:
Hasta principios del siglo XVIII, la ración regular en la Marina Real británica era de una pinta de vino (560 mililitros) o media pinta (280) de brandi. Tras la introducción del ron, los marineros recibían media pinta diaria. Sin embargo, en 1740, el almirante Edward Vernon accedió a las sugerencias de capitanes y médicos, quienes insistían en que el consumo de la ración entera de una sentada tenía efectos novicos para la salud y el comportamiento de los marineros, y mandó diluir el ron a la mitad con agua (media pinta de ron y un cuarto de agua).
Esta nueva bebida diluida no causaba los mismos efectos embriagantes entre los marineros, de modo que nos les gustó nada el cambio. De hecho, empezaron a llamar despectivamente a la bebida "grog", por el sobrenombre del almirante Vernon, "El Viejo Grog" (Old Grog). Este sobrenombre se debía a que Vernon usaba un capote hecho de grogrén, un tipo de tejido.
Al poco tiempo, los marineros se fueron haciendo al grog, hasta que lo aceptaron, sobre todo porque, para mejorar el sabor, añadieron azúcar y lima dando origen al "grog" que hoy conocemos.
Irónicamente, el grog nació para reducir las borracheras de los marineros. De hecho, el adjetivo grogui (del término inglés groggy)2 viene del estado de semi-insconsciencia en el que quedaban los que abusaban del grog. Es decir, que el grog era una bebida con menos graduación que el grog, a pesar de que en Monkey Island nos la presentaran como una bebida tan fuerte que incluso resultaba corrosiva con muchos materiales.