Vía Muy Interesante
lunes, 5 de agosto de 2013
¿Las cremas solares dañan el océano?
Vía Muy Interesante
¿Qué relación hay entre el café y el suicidio?
Muchas personas, sobre todo las más madrugadoras, no consiguen quitarse de encima de las telarañas del sueño hasta que por su cuerpo corre la cafeína de un buen café matutino. Sin embargo, el café podría servir para algo más que despejarse.
Al menos es lo que sugiere un estudio que relaciona el consumo de café con el suicidios. Pero tranquilos, lo hace de forma halagüeña: el café podría reducir el número de suicidios.
Y es que tomar dos o tres tazas de café al día parece que mejora nuestro ánimo y nos vuelve más felices, según Michel Lucas, principal investigador de este estudio llevado a cabo por la Harvard School of Public Health (HSPH), debido a que la cafeína actúa como un antidepresivo incrementando la producción cerebral de serotonina, dopamina y noradrenalina.
Los sujetos que se sometieron al estudio tomaron café con cafeína y descafeinado, té y chocolate durante un período de cuatro años. De entre los 208.424 participantes, 277 acabaron suicidándose. Los resultados concluyeron que quienes ingerían una cantidad mínima de cafeína al día (400 miligramos) reducían un 50% el riesgo de suicidio.
Según Lucas:
A diferencia de investigaciones anteriores, hemos sido capaces de evaluar la asociación entre el consumo de bebidas con y sin cafeína, e identificar la cafeína como el candidato más probable de cualquier supuesto efecto protector del café.
No obstante, las personas que ya sufren depresión no encuentran consuelo con la ingesta de cafeína. Y tomar demasiada, por ejemplo ocho tazas de café al día, produce efectos diametralmente opuestos, incrementándose así el riesgo de suicidio.
La investigación ha publicada en la edición de julio de la revista especializada World Journal of Biological Psychiatry.
Esta investigación tan halagüeña sobre el café se suma a otras tantas, como la del Instituto Nacional del Cáncer (Washington DC, EEUU), que sugiere que el consumo moderado de café aumenta la esperanza de vida. El estudio fue publicado publicado en la revista The New England Journal of Medicine, después de evaluar los hábitos de 400.000 estadounidenses. Las razones aún se ignoran, e incluso podrían deberse a otros factores que simplemente están asociadas a las personas que toman café, como unos hábitos distintos.
Tomar una taza de café también mejora la capacidad de procesar información de nuestro cerebro, según sugiere un estudio realizado por Holly Taylor y sus colegas de la Universidad de Tufts. Concretamente, los experimentos revelaron que las personas que habitualmente consumen cafeína necesitan 400 miligramos para mejorar sus resultados, mientras que los poco cafeteros solo precisan 200 miligramos de esta bebida para notar el efecto.
No siempre es bueno
Con todo, no siempre el café es bueno para todo el mundo. El consumo de café no es un buen aliado se se pretende combatir el estrés. Y tomar dos tazas al día también favorece la incontinencia urinaria, según un estudio de a Universidad de Alabama, en Estados Unidos, que ha sido publicado en la revista especializada Journal of Urology (Estudios previos anteriores ya habían identificado un nexo entre la incontinencia femenina y el consumo de café.)
Y bueno, también puede favorecer que veas cosas que no existen: Si quieres ver a un fantasma, toma mucha cafeína.
Vía | El siglo del Torreón
Vía Xatakaciencia
El Observatorio Astronómico de Mallorca descubre una potente supernova
Fuente: Noticias
Las 30 mejores amistades del año Parte II (Fotos)
Vía Curiosidades
domingo, 4 de agosto de 2013
Imágenes insólitas de la semana, Agosto 4, 2013
Vía Curiosidades
[Vídeo] Los personajes de los libros cobran vida
Imaginad un proyector que materializara una imagen en movimiento que interactuara con los objetos físicos, así como con las superficies de un libro. Es lo que propone esta suerte de linterna diseñada por Disney Research llamada HideOut.
Funciona de forma semejante a la realidad aumentada de nuestro smartphone, pero en este caso se emplean unas etiquetas específicas impresas que son invisibles al ojo humano, pero visibles por infrarrojos o ultravioleta para la cámara el HideOut.
Vía Xatakaciencia
Lo contraintuitivo de cocinar en una olla
Aunque hoy en día nos parezca un acto natural, durante siglos, incluso cuando los seres humanos ya dominaban el fuego y lo usaban para cocinar alimentos, el uso de ollas y recipientes específicos para alojar la comida (o el agua hirviendo) fue algo de difícil implantación.
En primer lugar porque era difícil encontrar recipientes que resistieran el fuego y permitieran cocinar el alimento. En segundo lugar, porque el agua era la antítesis del fuego. Podéis leer más sobre todo esto, así como las formas en las que algunos pueblos cocinaban usando la energía de la Tierra, aquí.
Los polinesios que viajaron a las islas del Pacífico más orientales durante el primer milenio, llegando a Hawai, Nueva Zelanda y la Isla de Pascua desde Samoa y Tonga, por ejemplo, sabían fabricar ollas: desde el 800 a. C. elaboraron piezas de alfarería. No obstante, al llegar a las islas Marquesas, alrededor del año 100 de nuestra era, abandonaron la alfarería y decidiendo cocinar de nuevo sin ollas.
La humanidad se resistía a abandonar los métodos de cocción tradicionales, y consideraban las ollas algo inferior, incluso innecesario, sobre todo si se comparaba con los hornos de piedras calientes, que eran un método excelente para alimentos voluminosos, entre otras cosas, tal y como explica Bee Wilson en La importancia del tenedor:
Otro de sus puntos fuertes era que permitía ingerir un buen número de plantas salvajes que de lo contrario no habrían sido comestibles. Los alimentos cocinados tradicionalmente al calor lento y húmedo de estos hornos de tierra solían ser bulbos y tubérculos ricos en inulina, un hidrato de carbono que el estómago humano no puede digerir (y presente en las castañas de tierra, de ahí sus notorios efectos flatulentos. La cocina con piedras calientes transformó estas plantas por medio de la hidrólisis, un proceso que libera la fructosa digerible del hidrato de carbono. En algunos casos, estas plantas tenían que ser cocinadas durante sesenta horas antes de que se produjese la hidrólisis. Sin embargo, la cocción lenta y húmeda tenía un agradable efecto secundario: estos bulbos salvajes, tan poco apetecibles en un principio, adquirían un fantástico sabor dulce.
Según un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard, la capacidad de cocinar y procesar alimentos permitió al Homo erectus, a los neandertales y a los Homo sapiens llevar a cabo un gran salto evolutivo que les diferenció de otros chimpancés y primates.
Este estudio se basa en el hecho de que cocinar comida con fuego y herramientas implica un mayor número de calorías consumidas y menos tiempo necesario para rebuscar y comer. Además de una reducción en el tamaño de los molares y un aumento de la masa corporal.
Al cocinar un alimento estamos predigiriéndolo de algún modo, así que, más tarde, apenas necesitaremos una hora para digerirlo. Los chimpancés, por ejemplo, tarda cinco o seis horas en masticar y digerir sus alimentos. La energía que ahorraron nuestros antepasados en la digestión fue aprovechada evolutivamente para alimentar un cerebro en proceso de expansión.
Cocinar a gran altura también supone un desafío, porque el punto de ebullición del agua desciende considerablemente y el alimento se cocina más lentamente. Al estar a una presión de 1 atmósfera, el agua hierve a 100 grados. Pero a una presión de 217 atmósferas, el punto de ebullición alcanza su valor máximo: 374 grados. Así que imaginad lo lento que puede llegar a ser cocinar un guiso a 5.000 metros de altura.
Vía Xatakaciencia
Mundo Loco: 5 noticias curiosas que no te contamos, agosto 3, 2013
Vía Curiosidades
sábado, 3 de agosto de 2013
Las arenosas y desérticas tierras de la meseta Ennedi
Vía Curiosidades