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miércoles, 26 de febrero de 2014
Investigadores valencianos logran naranjas más ricas en antioxidantes
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Más del 40% de la población española está excluida del consumo turístico
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La NASA capta una increíble llamarada solar
Se trata de la mayor llamarada de este ciclo solar que comenzó en 2008. La llamarada solar de clase X4.9, fue registrada por el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) este martes 25 de febrero a las 02.49 hora española.
Vía Muy Interesante
Pone el modo “aleatorio” esperando escuchar una canción en concreto
Vía El Mundo Today
Pareja encuentra valioso tesoro de oro en California
Vía BBCMundo.com | Curiosidades
[Vídeo] Un robot que juega habilidosamente al ya legendario Flappy Bird
Flappy Bird es un videojuego tan sencillo y tosco a nivel gráfico que cuesta admitir que la leyenda que ya lo acompaña es real: unos ingresos por publicidad de más de 50.000 dólares diarios, el desarrollador (independiente) declara que no puede soportar más la situación que estaba generando la notoriedad de la aplicación y que se dispone a retirarla, miles de personas adictas capaces de pagar sumas astronómicas por teléfonos que ya tuvieran la aplicación instalada… y mucho más. En fin, que exijo una adaptación cinematográfica de toda esta odisea YA.
Hasta que llegue, nos podemos deleitar con este robot que juega con mucha habilidad a Flappy Bird, a pesar de la enorme dificultad que entraña el videojuego. El prototipo requirió cuatro días de desarrollo, empleándose para el mismo diversas partes de un viejo disco duro, junto a un módulo Arduino, y una webcam como componente óptico para determinar la ubicación del pájaro y la cantidad de toques necesarios que lo mantengan en vuelo.
Vía | NeoTeo
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La noticia [Vídeo] Un robot que juega habilidosamente al ya legendario Flappy Bird fue publicada originalmente en Xatakaciencia por Sergio Parra.
Vía Xatakaciencia
El singular derecho de los alemanes a ser pixelazos en Google Maps
El progreso en la tecnología de las comunicaciones lleva aparejado muchas ventajas, si bien también algunos inconvenientes. Por ejemplo, el teléfono ya causó revuelvo sobre su incidencia en la intimidad de la gente, tal y como se quejaba el sociólogo Charles Horton Cooley en 1912: “En nuestra vida, la intimidad del barrio se ha roto como resultado del crecimiento de una intrincada malla de contactos más amplios, que nos convierte en desconocidos a los ojos de personas que viven en la misma casa”.
Luego llegó Internet, el smpartphone, la geolocalización… y también Goople Maps. Hace unos años, alguien me explica que podría recorrer gran parte de las calles de todas las ciudades del mundo como si realmente estuviera allí, y no me lo habría creído. Google Maps ha sido aceptado por la mayoría como un gran avance, yo entre ellos, pero Alemania ha mantenido una postura ambivalente al respecto. Aspira a gozar de sus privilegios para cazar a criminales, pero también aboga por el derecho a pixelar personas, negocios y demás objetos que no quieran exponerse al público.
Sin ir muy lejos, en 2010, el coche de Google Street View, que es el encargado de tirar fotografías de las calles por las que luego navegaremos, fue objeto de actos vandálicos por su paso por Alemania. En un programa de humor del canal alemán ZDF pudo verse una parodia sobre el nuevo servicio: “Google Home View”, en el que trabajadores de Google hacen fotografías del interior de todas las habitaciones de todas las casas de Alemania. Quienes se niegan a colaborar son amenazados con la falta de acceso a Google.
Cuando se inauguró Street View en Alemania a finales de 2010, 244.000 personas ya habían enviado los formularios necesarios para que Google pixelara su casa (por fuera, obviamente), e incluso su oficina. Lo que supone un 3 % de los 8,5 millones de hogares en las veinte ciudades donde se lanzó el servicio. Los alemanes incluso acuñaron un neologismo para esta práctica: Verpixelungsrecht (derecho a ser pixlelado).
Paralelamente, sin embargo, el gobierno alemán quería sacar rédito de Street View, tal y como explica Jeff Jarvis en su libro Partes Públicas:
En 2007, el gobierno alemán debatió una ley que pretendía obligar a Google a conservar los nombres y las direcciones verificados de sus usuarios, así como otros datos, para facilitar las investigaciones criminales. Así pues, por un lado, los políticos alemanes acusaban a Google de violar la intimidad de los ciudadanos al recopilar sus datos, mientras que, por otro lado, pretendían exigirle que conservara las comunicaciones privadas de los ciudadanos por si el gobierno deseaba utilizar dicha información en su contra.
¿Por qué Alemania reaccionaba de un modo tan conservador frente a Street View? ¿Por qué querían ser pixelizados para preservar una parcela de su intimidad que en realidad se encontraba en el espacio público Jarvis lo explica así:
Una explicación habitual para la apasionada defensa de la intimidad que capitanean los alemanes es que, como resultará obvio, la policía secreta de los nazis y la Stasi de la Alemania del Este espiaban la vida privada de los ciudadanos.
No fueron pocos los que se burlaron de esta manía germánica, quizá una rémora histórica, rebautizando Alemania como Blurmany (“Borrosamania”).
El escritor Jens Best lo convirtió en un juego y creó un sitio web llamado Finde das Pixel (Encuentra el Píxel), donde retaba a los usuarios a buscar en Street View las direcciones que se veían borrosas. Llegó incluso a sugerirles que fotografiasen ellos mismos los edificios pixelazos y los enlazasen desde Google Street View.
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Nacen perritos estilo pandas
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martes, 25 de febrero de 2014
El dolor fantasma de un miembro amputado desaparece cuando el muñón realiza tareas virtuales
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El enigma de la "canción del trasero del infierno"
Vía BBCMundo.com | Curiosidades