lunes, 14 de marzo de 2016

Una nariz artificial para proteger las obras de Disney

Un nuevo sensor localiza los elementos contaminantes antes de que dañen irreversiblemente las obras de arte. El aparato ha sido diseñado con motivo del viaje internacional que harán por todo el mundo varios bocetos y dibujos originales de Disney, con más de 90 años de antigüedad.



Fuente: Noticias

CIENCIAS NATURALES: Ciencias de la Vida Bacterias devoradoras de plástico

Científicos de varias instituciones japonesas han identificado una especie de bacterias que utilizan dos enzimas para descomponer el plástico. En concreto, estos microorganismos son capaces de degradar el politereftalato de etileno o PET, un tipo de polímero usado en envases como botellas plásticas que es altamente resistente a la biodegradación.



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El coste verdadero de los alimentos que consumimos

A menudo, como consumidores, vamos buscando la mejor relación calidad/precio de los alimentos, no nos gusta pagar más por algo que pensamos que no lo vale. Tendemos a pensar que el vendedor quiere sacar más margen del que le corresponde por el producto y que una sana competencia acaba poniendo a cada uno en su sitio. A veces uno está dispuesto a pagar más por el servicio o por la calidad percibida del producto, pero otras buscamos el más barato, como si fuera el más social y el más justo sólo porque si se vende con ese precio es porque da para vivir a todos sin que nadie se aproveche del resto de los eslabones de la cadena de valor: productor, elaborador o envasador, distribuidor o transportista, comercio y consumidor.



Vía Noticias de Ecoportal

Ecosia, el buscador de internet que planta árboles cada vez que lo usas

Podemos trabajar para salvar el medio ambiente mientras navegamos en la red, sólo hace falta ser responsables con nuestro día a día y saber cómo.



Vía Noticias de Ecoportal

Naranjas en envase plástico, el invento de un supermercado que fue derribado por un tuit

“Si la naturaleza fuera capaz de encontrar una manera de cubrir estas naranjas, no tendríamos que gastar tanto plástico”. Con este irónico comentario, una mujer llamada Nathalie Gordon publicó en su cuenta de Twitter una foto de unas naranjas de un supermercado.



Vía Noticias de Ecoportal

domingo, 13 de marzo de 2016

Los perros robot también son buenos para combatir la soledad

A veces nos olvidamos de que nuestro cerebro se puede hackear con relativa facilidad. Podemos hacerle creer que estamos manteniendo una relación sexual cuando en realidad estamos rindiéndole culto a Onán, por ejemplo. Podemos introducirnos emocionalmente tanto en una película que finalmente lo que allí sucede parece que nos pasa a nosotros, cuando no es así.

Esta idea parece olvidarse cuando se cuestionan las futuras prestaciones de los robots a la hora de darnos amor, amistad y compañía. Enseguida aflora nuestro síndrome de Frankenstein y aducimos que un robot jamás podría suplir a un ser humano de verdad. Pero en el ámbito de los perros robot, la evidencia científica parece indicar lo contrario.

Según un estudio de Marian Banks y sus colegas de la Saint Louis University School of Medicine, que examinó los efectos de los perros reales y los perros robóticos (en concreto un AIBO de Sony) en pacientes de varias residencias de ancianos, durante ocho semanas los pacientes formaron el mismo vínculo emocional con ambos tipos de perro, y los dos ayudaron en la misma medida a paliar los sentimientos de soledad.

A medida que los robots mejoren sus prestaciones y su imitación de criaturas reales, es muy probable que pronto eclosione una nueva industria de robótica emocional que enriquecerá o, al menos, cambiará radicalmente, nuestras relaciones interpersonales con los demás (y nuestras mascotas).
Imagen | kate nev

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Vía Xataka Ciencia

¿Se puede adivinar un examen de aptitud por simple chiripa?

Sat Test

Los alumnos de instituto estadounidenses se someten a un duro examen estandarizado llamado SAT (Scholarship Aptitude Test) que puede marcar el resto de su futuro, pues determina el acceso a la universidad. Se introdujo por primera vez en 1926. El SAT actual, introducido en 2005,tienen una duración de 3 horas y 45 minutos.

El SAT consiste de tres secciones principales: Análisis de lectura, Matemáticas y Escritura. En parte es un examen tipo test, podríamos responderlo aleatoriamente. En tal caso, ¿podríamos aprobarlo por azar? Y si todos los alumnos hicieran lo mismo, ¿cuántas notas perfectas habría?

Esta clase de preguntas ociosas en las que subyace un razonamiento, en este caso matemáticos, son las que formula el brillante Randall Munroe en su libro ¿Qué pasaría si...? En la versión de 2014 del SAT había 44 preguntas tipo test en matemáticas, 67 en la de lectura crítica y 47 en la sección de redacción. Cada pregunta ofrece cinco opciones. Es decir, cada elección aleatoria tiene el 20% de probabilidad de ser la correcta.

Si los cuatro millones de alumnos de 17 años hicieran el SAT y todos respondieran al azar, se puede afirmar casi a ciencia cierta que no habría ninguna nota perfecto en ninguna de las tres secciones. ¿Hasta qué punto es seguro esto? Bien, si cada uno utilizara un ordenador para hacer el examen un millón de veces al día y siguieran haciendo esto todos los días durante 5.000 millones de años (hasta que el Sol se expandiera y se convirtiera en una gigante roja y la Tierra se carbonizara), la probabilidad de que alguno de ellos obtuviera alguna vez una nota perfecta solo en la sección de matemáticas sería de aproximadamente un 0,0001 %.

Loteria

Ante lo cual, esperar que puedes aprobar este tipo de examen por suerte es como esperar que te caiga un rayo encima varias veces el mismo día (la probabilidad de que a un estadounidense le caiga un rayo en un año determinado es de 1 entre 700.000. O incluso más improbable, como señala Munroe:

Esto significa que las probabilidades de clavar el SAT adivinando son menos que las que a todos los expresidentes vivos y a todos los miembros del reparto principal de Firefly les caiga un rayo independientemente... el mismo día.

Este tipo de juegos sobre la improbabilidad de los hechos no son en absoluto una pérdida de tiempo. Nos sirve para conocer mejor los riesgos o probabilidad de acierto de muchas de nuestras acciones que, intuitivamente, nos parecen probables o fáciles. Si asumiéramos más a menudo esta clase de juegos en clases de matemáticas, probablemente la gente se jugaría menos su dinero en determinadas loterías y juegos de azar.

Y por supuesto dejaría de tener tanto miedo a eventos improbabilísimos, como morir en un accidente de avión o en un atentado terrorista.

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Vía Xataka Ciencia

Este ácaro nos permitirá conocer mejor la historia de las migraciones humanas

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La historia puede valerse de las ciencias duras para afianzar sus narraciones acerca de lo que pasó en la historia de la humanidad. Buena prueba de ello es el Demodex follicolorum, un ácaro que habita en nuestra cara sin que nos demos cuenta. Es tan minúsculo que no lo podemos ver a simple vista. Permanece confortable en nuestros folículos pilosos en la nariz, la mejilla, la barbilla, las pestalas...

El ser humano ha tenido a este habitante en su cara durante tanto tiempo que podríamos decir que ha vivido con él siempre. Tanto es así que una investigación publicada en PNAS sugiere que los diferentes tipos de ácaro tienen características distintas en función de la procedencia de las personas sobre las que prosperan.

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En el estudio se analizaron los ácaros que tenían setenta personas de origen europeo, asiático, africano y latinoamericano, y cada uno de ellas tenía un tipo de ácaro distinto. Estas divergencias, según los autores, revelan los patrones históricos de las migraciones humanas a lo largo de la historia.

Es decir, que echando un vistazo a estas criaturas microscópicas que hay en nuestro cuerpo podríamos conocer a ciencia cierta gran parte de la historia de la humanidad, al menos desde el punto de vista migratorio, como si todos hubiéramos llevado encima un geolocalización como el que ahora viene equipado nuestro smartphone.

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Vía Xataka Ciencia

La interesada amistad entre Timón y Pumba

La imagen de esta noticia puede parecer engañosa. El jabalí de la fotografía no yace muerto en el suelo, ni la mangosta que está subida sobre su lomo está devorando los restos del cerdo. Todo lo contrario. El jabalí ha aprendido a tumbarse frente a las mangostas para que estas le acicalen y le despojen de los molestos parásitos. Ambos mamíferos son protagonistas de la sección #Cienciaalobestia.



Fuente: Noticias

sábado, 12 de marzo de 2016

El experimento que demostró que tener un perro ayuda a relacionarse mejor con los demás

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Diversos estudios sugieren que tener un perro mejora la salud y reduce el estrés, pero no se sabe muy bien la razón. Quizá porque te obliga a salir a pasearlo, es decir, haces ejercicio, aunque sea ligero. Tal vez es porque un perro te escucha sin criticarte, o al menos eso creen muchos dueños de perros. Quizá porque las personas que tienen perro son de una manera en particular.

Un nuevo planteamiento podría ser que tener perros facilita el contacto con los demás. Es decir, ofrece ventajas sociales. Y eso ocurre porque, al salir a pasear a nuestro perro, no es extraño que la gente se nos acerque a hablar con nosotros para preguntarnos, por ejemplo, de qué raza es nuestro ejemplar.

Para demostrar hasta qué punto tener un perro permite iniciar un encuentro para socializar, la psicóloga animal Deborah Wells, de la Queens University Belfast, paseó una amplia variedad de perros por la calle. Tal y como explica Richard Wiseman en su libro 59 segundos:

Cada paseo duraba lo que tardase en cruzarse con 300 personas que fuesen en dirección opuesta. Otro experimentador, que caminaba unos cuantos pasos por atrás, anotaba en secreto las veces que los viandantes miraban a la investigadora, sonreían o se detenian para hablar con ella. En tres de los paseos, la investigadora llevaba un cachorro de labrador dorado, un labrador adulto o un rottweiler adulto. Como control, otros tres días se paseó sola llevando un oso de peluche marrón de cincuenta centímetros de altura.

El paseo con el oso generaba miradas pero no sonrisas o conversaciones, tras 1.800 viandantes y 211 conversaciones. Sin embargo, los perros incitaban a mirar, sonreír y charlar. El perro que menos suscitó estos encuentros sociales fue el rottwiler, probablemente porque se asocia a una raza violenta.

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El 1% de los paseantes se detuvieron a charlar con la investigadora cuando llevaba el labrador adulto o al cachorro de labrador. Así pues, parece que los perros más monos o asociados a la bondad y la inocencia son más proclives a favorecer la socialización.

Mascotas socializadoras

No es el único estudio que ha tratado de esclerecer el poder de pasear una mascota para socializar (o incluso ligar), tal y como señala Wiseman:

Otra investigación descubrió que una experimentadora sentada en un banco del parque recibía mucho más atención de los viandantes cuando tenía un conejo o una tortuga a su lado que cuando se sentaba sola haciendo pompas de jabón o al lado de un televisor.

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Vía Xataka Ciencia