lunes, 30 de enero de 2017

Una ‘app’ para compartir información con alumnos con sordera, baja visión o dislexia

Investigadores de la Universidad de Alicante, con el apoyo de la Fundación Vodafone, han desarrollado una aplicación gratuita  adaptada a las necesidades de personas sordas, con baja visión o dislexia que permite compartir información en dispositivos móviles iOS de Apple. La app hace posible que mientras un compañero toma apuntes en una tableta en clase, la persona con discapacidad pueda tenerlos en su dispositivo en tiempo rea, archivarlos, modificarlos y consultarlos.



Fuente: Noticias

La sabiduría matemática de los insectos

Los insectos no han estudiado matemáticas, pero la azarosa evolución darwiniana ha propiciado que se produzcan algunas felices coincidencias o simetrías que vinculan el comportamiento de los insectos y las matemáticas.

A continuación, algunos ejemplos.

Ley de Dolbear

El ritmo al que cantan algunas especies de grillos nos permite calcular la temperatura ambiente sin necesidad de termómetro, gracias a lo que se conoce como la Ley de Dolbear, porque este hallazgo lo protagonizó el físico Amos Dolbear en 1987, tras sus observaciones del grillo del árbol nevado (Oecanthus niveus).

Según Dolbear, el macho de este grillo efectúa 80 chirridos por minuto a temperaturas de 15 grados centígrados. Esta frecuencia sube hasta 120 chirridos a temperaturas de 21 grados. En consecuencia, para calcular la temperatura ambiente basta con sumar 5 al número de chirridos que hace el grillo durante un intervalo de 8 segundos (si bien la fórmula solo tiene éxito para temperaturas de entre 5 y 30 grados).

Abejas matemáticas

Otro ejemplo de la sabiduría matemática de los insectos viene del mundo de las abejas. Ellas solas han resuelto, gracias a lo que se conoce como inteligencia colectiva, uno de los problemas matemáticos más complejos de la historia: el problema del viajante de comercio, es decir, la forma más eficiente de visitar todas las ciudades hasta regresar al punto de partida.

El problema fue formulado por primera vez en 1930 y es uno de los problemas de optimización más estudiados, pero las abejas ya lo tenían resuelto gracias a la evolución natural, tal y como descubrieron Lars Chittka y su equipo, de la Escuela Queen Mary de Ciencias Biológicas y Químicas de la Universidad de Londres: sus rutas por cientos de flores siempre trazan la trayectoria más corta, sin importar lo compleja que sea.

Otros animales matemáticos

Muchas otras especies están íntimamente ligadas al mundo de las matemáticas. Ya en 1940 el biólogo Otto Koehler demostró que las palomas podían ser entrenadas para picotear un grupo de tres semillas e ignorar otro grupo que contenía dos. Las cornejas también pueden aprender a reconocer patrones visuales con el número «correcto» de puntos y obtener así una recompensa escondida.
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La noticia La sabiduría matemática de los insectos fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .



Vía Xataka Ciencia

Nuevas tecnologías para identificar genes causantes del cáncer de mama

Los avances en genómica han permitido identificar numerosos genes cuya mutación o pérdida causa tumores de mama. De este modo, se han desarrollado terapias específicas. Sin embargo, en uno de los tipos más malignos de cáncer de mama se desconocían hasta ahora los genes que lo originaban. Un equipo de científicos, liderado por españoles, ha logrado determinar las alteraciones génicas presentes en estos tumores a través de una inducción controlada, y así abrir una nueva vía para el diseño de terapias.



Fuente: Noticias

¿Cuál fue la primera planta espacial?

Captura De Pantalla 2016 01 20 A Las 15 55 04 580x518 También las plantas han nacido fuera de la Tierra. Las primeras fueron de la especie Arabidopsis thaliana, plantadas por los cosmonautas Anatoli Berezovói y Valentín Lébedev en agosto de 1982 a bordo de la estación Salyut 7.

Allí arriba, recibieron luz artificial las 24 horas del día, y también se incluyó una bomba de agua y ventiladores para hacer circular constantemente el aire, pues en condiciones de microgravedad el dióxido de carbono se acumula en una zona si no hay circulación del aire.

En aquellos años incluso se publicó un artículo científico titulado «Crecimiento de plantas, desarrollo y embriogénesis durante el vuelo de la Salyut 7» y el logro de los cosmonautas rusos se incluyó en el famoso libro Guinness de los Records como la primera flor en el espacio.

Pero ¿realmente fue la primera?

Con todo, habida cuenta del gran número de experimentos con plantas realizados en órbita, resulta incluso difícil determinar cuál fue la primera planta espacial. Las pistas sugieren que la Top 1 fue en la misión Kosmos 110, una misión no tripulada que voló en 1966 con los perros Veterok y Ugolyok en sus entrañas. Eso en el caso que consideremos la primera planta en floreció fuera de la Tierra, porque antes ya se habían enviado flores ya creciditas, como explica el astrofísico Daniel Marín en su blog Eureka:

Además de estos experimentos para hacer crecer plantas en órbita, varias misiones soviéticas llevaron al espacio flores ya maduras. Los experimentos más famosos fueron los de la serie Malajit (‘malaquita’). En la Salyut 6, los cosmonautas Leonid Popov y Valeri Ryumin consiguieron mantener con vida varias orquídeas del experimento Malajit 2 en 1980, aunque no produjeron semillas.

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Vía Xataka Ciencia

¿De dónde procede exactamente el olor a playa? La respuesta es escabrosa

¿Qué nos ofrece ese aroma tan característico del mar, el que comúnmente describimos como «olor a mar» u «olor a playa? Su procedencia es un tanto escabrosa y os hará perder toda la poesía que siempre ha envuelto a ese aroma.

Porque lo que produce ese característico olor es, a grandes rasgos, el sexo de las algas.

Sexo en el mar

Los dictiopteronas son feromonas asociadas a la reproducción sexual de muchos tipos de algas, y constituyen la sustancia que los huevos de las algas emiten para que el esperma pueda encontrarlas. Pero el principal componente del olor a mar es producto del gas que generan los millones de bacterias marinas que se alimentan de fitoplancton.

El fitoplancton, a su vez, utiliza un precursor del sulfuro de dimetilo, el dimetil sulfonio propanoato, para protegerse de la luz solar. Igualmente, las gaviotas son especialmente buenas en olfatear las zonas del mar más ricas en fitoplancton porque son también las más abundantes en peces.

Sexo y pedos, eso son, a grandes rasgos, los responsables del inspirador aroma marino.
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Vía Xataka Ciencia

El canto de los chochines se complica en la ciudad

El chochín común (Troglodytes troglodytes) es un ave con un canto muy característico, de una intensidad que no suele solaparse con el ruido de baja frecuencia. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Salamanca explican en un estudio que sus canciones se han vuelto más complejas en las urbes.



Fuente: Noticias

El calentamiento climático aumenta la vulnerabilidad de los bosques ibéricos

El incremento de las temperaturas y la mayor duración de las sequías harán más vulnerables los bosques ibéricos, según se desprende de una investigación publicada en la revista Global Change Biology y llevada a cabo por un equipo internacional de investigadores liderados por la Universidad Pablo de Olavide, el Instituto Pirenaico de Ecología y la Universidad de Barcelona. 



Fuente: Noticias

Nuevo modelos con sensores mejoran la predicción de crisis en enfermedades crónicas

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad Complutense de Madrid han desarrollado una metodología con sensores inalámbricos que predice las crisis en enfermedades crónicas con mayor antelación que hasta ahora. El equipo ha conseguido aumentar hasta 40 minutos el tiempo de detección anticipada de migrañas.



Fuente: Noticias

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Fuente: Noticias

Morimos siendo un 97,5% de “aliens”

Seguramente el lugar de nuestro cuerpo donde más bacterias habitan sea el estómago, como señala Jon Turney en su libro Superorganismo: el volumen de bacterias que hay en nuestro colon es aproximadamente el mismo que el de dos o tres latas de sopa de tamaño regular.

En total, sumando el número de microorganismos que hay en nuestro cuerpo, y todos los genes que vienen con ellos, en cierto sentido no somos humanos, en el sentido estricto de la palabra, más que en el 2,5%. O como resume Marcus Chown en El universo en tu bolsillo: es justo decir que nacemos siendo un 100% humanos, pero morimos siendo un 97,5% de “aliens”.

Nosotros, las bacterias

Porque hay bacterias en todos lados de nuestro cuerpo. Incluso en el semen de los hombres, como es el caso de la bacteria Propionibacterium acnes, y que si se empeña puede provocar prostatitis.

Incluso nuestras células (de media, unas 37 billones de media), ni siquiera son todas nuestras. Todo este ejército de pequeñas fábricas que siguen un manual de instrucciones concebido por nuestro ADN no es idéntico.

Por ejemplo, en el caso de las mujeres embarazadas, se han hallado células masculinas en la sangre: eran células del feto que habían atravesado la placenta. Es un fenómeno que se denomina microquimerismo fetal (en honor a Quimera, una criatura de la mitología griega que tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón).

Nuestra idea de unidad celular, pues, quedó en entredicho con este descubrimiento, pues este trasvase de células también tenía una repercusión biológica significativa en las madres. Incluso un año después del nacimiento, en la madre quedan células del hijo, que han colonizado algunos de sus órganos y ha influido en su salud. Si hablamos solo de células masculinas en la madre es porque resulta más fácil detectar el cromosoma Y (exclusivo de los hombres) en la mujer.

¿Somos, pues, individuos? Sí, pero también somos colonias de individuos.
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Vía Xataka Ciencia