Lo malo de tener dinero es que existe la posibilidad de perderlo. Esta formulación pesimista es muy pertinente si tenemos en cuenta las conclusiones de un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Northwestern Medicine en Illinois y la Universidad de Michigan en Ann Arbor y que publicado en la revista JAMA.
Y es que perder dinero, riqueza personal o poder adquisitivo parece estar no solo asociado a mayores problemas de salud por el estrés generado, sino también a un acortamiento de la longevidad y una mayor probabilidad de muerte.
Menor longevidad
En el estudio se ha analizado la pérdida de riqueza en términos muy severos, analizando personas de mediana edad y mayores en Estados Unidos para un período de 20 años, según datos del Estudio de Salud y Jubilación diseñado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento.
Esta pérdida tenida en cuenta para el estudio es la pérdida del 75% de la riqueza personal de un individuo en el transcurso de 2 años. En estos casos, la probabilidad de morir en los siguientes 20 años aumentaba un 50%. Según Lindsay Pool, líder del estudio:
Descubrimos que perder los ahorros de toda una vida tiene un profundo efecto en la salud a largo plazo de una persona.
Las personas pobres o con escaso poder adquisitivo tenían una probabilidad ligeramente mayor de morir en el mismo plazo de tiempo. Esto resulta relevante, porque resulta que el impacto de perder la riqueza es similar al impacto de no haberla tenido nunca.
Imagen | RinzeWind
También te recomendamos
¿Por qué hay países tan ricos y tan pobres?, cortesía de Jared Diamon y Edward O. Wilson
Siete claves para conseguir un café excelente en casa
-
La noticia Perder poder adquisitivo no solo afecta a tu salud sino a tu esperanza de vida fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .
Vía Xataka Ciencia
Un
El síndrome de Hubris, según el psicólogo David Owen, 
Una bacteria presente en la microbiota asociada a la hormiga Atta sexdens rubropilosa es capaz de producir las mismas pirazinas que el insecto utiliza para demarcar su camino hasta el nido, según concluye
El buceo con escafandra, utilizando casco y respirando aire suministrado desde superficie, se empezó a desarrollar a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII pero sobre todo a partir de comienzos del siglo XIX.

Gracias al Big Data empezamos a conocer los secretos más íntimos del comportamiento de la gente en los restaurantes, cómo las horas influyen en lo que pedimos, los sabores que preferimos si estamos acompañados o solos, y un largo etcétera que permitirá que los restaurantes y también a los diseñadores de platos o comida en general mejoren la experiencia del usuario.


Trece homeless de Londres fueron los escogidos para realizar un curioso experimento en mayo del año 2009.