lunes, 9 de septiembre de 2019

Obtienen polímeros degradables para el transporte y liberación de fármacos

Científicos de la Universitat Rovira i Virgili y de la Universidad de Pensilvania (EE UU) han diseñado unos compuestos que permiten obtener polímeros sensibles a uno o varios estímulos biológicamente relevantes. La utilización de este diseño ha permitido formular en agua partículas de medida nanoscópica. Las nanopartículas resultantes se podrían utilizar, por ejemplo, como vehículos de fármacos antitumorales.



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La medicina natural puede ser más peligrosa que la alópata incluso en el ámbito de las hierbas medicinales ayurvédicas

La medicina natural puede ser más peligrosa que la alópata incluso en el ámbito de las hierbas medicinales ayurvédicas

La ayurveda es una medicina tradicional india que se ha practicado desde hace milenios y actualmente es considerada por la Organización Mundial de la Salud como una práctica útil de la medicina alternativa. Sin embargo, no hay suficientes ensayos clínicos bien controlados y revisiones sistemáticas de investigación para probar que los enfoques son beneficiosos.

Pero que no sean eficaces no significan que sea inocua. De hecho, pueden ser peligrosa.

Ayurveda

El reiki, el feng shui, el ayurveda o la medicina tradicional china son, en su conjunto, un timo. Si una terapia es milenaria, energética, natural o cuántica, es un timo. Y, encima, si es antigua, pues peor: los conocimientos al respecto eran muy pobres. Pero es que encima algunas son peligrosas, por eso la esperanza de vida los chinos empezó a aumentar cuando se empezó a abandonar la medicina tradicional china y se adoptó masivamente la alópata.

Un estudio de 1994 de hierbas medicinales ayurvédicas descubrió que una muestra de cada cinco compradas en tiendas locales en Boston contenía suficiente plomo, mercurio o arsénico para que alguien que usara el medicamento según las indicaciones recibiera una dosis más alta que los estándares de seguridad de Estados Unidos.

Así, esta medicina natural expondría al usuario 10.000 veces más a estos metales pesados ​​tóxicos que lo permitido por las normas federales para cualquier medicamento convencional.

El 9 de julio de 2004, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, de hecho, recibió informes de 12 casos de envenenamiento por plomo asociados con el uso de medicamentos ayurvédicos. En general, estos pacientes tomaron el medicamento para la artritis o la diabetes. No es nada nuevo: durante más de una década, los principales hospitales de Mumbai solían referir casos sospechosos de intoxicación por este motivo.

Ay, qué bonito lo natural.

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Vía Xataka Ciencia

La estimulación cerebral bajo demanda mejora el tratamiento del párkinson

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, en colaboración con otras universidades, implementan un sistema experto para aliviar la sintomatología asociada al párkinson. Según las estadísticas, se prevé que esta enfermedad se convierta en pandemia dentro de 20 años.



Fuente: Noticias

domingo, 8 de septiembre de 2019

Las personas inseguras alardean tanto porque necesitan rellenar vacíos de su identidad

Las personas inseguras alardean tanto porque necesitan rellenar vacíos de su identidad

¿Por qué las personas inseguras alardean continuamente de sus logros, de su dinero, de sus conquistas...? Según la psicología, es una forma de autocompletar simbólicamente su identidad. Es decir, cuando el inseguro siente que falta parte de su identidad, lo compensará de manera simbólica. Rellena el vacío.

Es lo que constataron a principios de la década de 1980 los investigadores de psicología Robert A. Wicklund y Peter M. Gollwitzer, de la Universidad de Austin, que dirigieron una serie de experimentos sobre la teoría de la autoconciencia.

Teoría de la autoconciencia

as personas que se centran en analizar su comportamiento se motivan bien para cambiarlo, bien para evitar contradicciones. En un estudio de 1981, se trató de averiguar si la seguridad de alguien en su identidad afectaba lo mucho que sentían la necesidad de influir en los demás en esa área.

En un experimento, les pidieron a los participantes que nombraran una actividad o tema en el que tenían "competencia especial" (como música, fútbol o una materia académica), que escribieran cuántos años de capacitación tuvieron en ella y qué tan recientemente la habían realizado. A continuación, se les pidió a los participantes que escribieran un ensayo sobre la actividad, que les dijeron que se les mostraría a varios grupos de estudiantes.

Cuando se les preguntó cuántos estudiantes deberían leer sus ensayos, los participantes con menos experiencia querían que la mayoría de los estudiantes lo leyeran. Las personas con las identidades menos "completas" tenían el mayor deseo de influir en los demás. Otro experimento en el mismo estudio demostró que aquellos con más experiencia también estaban más dispuestos a ser autocríticos, es decir, se sentían cómodos diciendo cosas negativas sobre sí mismos.

Sctualmente, las redes sociales hacen que sea fácil saber que tu rival de la escuela obtuvo un nuevo trabajo mejor que el tuyo, o que tu cuñado está corriendo una maratón y que tuu ex novia parece estar sumamente feliz en su nueva relación. La teoría dice que, a veces, los anuncios regulares sobre la naturaleza asombrosa de un área de la vida de alguien ocultan una inseguridad más profunda.

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Vía Xataka Ciencia

Libros que nos inspiran: 'Hola mundo. Cómo seguir siendo humanos en la era de los algoritmos' de Hannah Fry

Libros que nos inspiran: 'Hola mundo. Cómo seguir siendo humanos en la era de los algoritmos' de Hannah Fry

El mensaje principal que podemos extraer de Hola mundo. Cómo seguir siendo humanos en la era de los algortimos es que los algoritmos no el santo grial, ni tampoco debemos demonizarlos. Hannah Fry ha intentado presentar de la forma más ecuánime estos conjuntos de instrucciones informáticas: resultan ser mucho más competentes que los cerebros humanos en innumerables tareas, pero no en todas.

El corolario sería el siguiente: hay aspectos en los que necesitamos ya algoritmos, y otros en los que la colaboración humano-algoritmo será mucho más fructífera que simplemente la algorítmica o la humana. Solo por eso, la lectura de este libro ya merece la pena. Con todo, hay muchas más razones, como echar un vistazo no tanto a lo que se nos viene encima, sino lo que ya está ocurriendo en el ámbito de la justicia, el crimen, la medicina o el arte y probablemente aún no sabíamos. Que ellos, Ellos, las Máquinas, son mejores que nosotros en cosas que creíamos exclusivas de los humanos.

Algortimos, no magia

Fry insiste en poner en contexto las habilidades de los algoritmos frente a las habilidades humanas. Así, por ejemplo, admite que los humanos somo excelentes interpretando sutilezas, analizando contextos, aplicando la experiencia y diferenciando patrones. Por el contrario, a los humanos no se nos da bien prestar atención, ser precisos, coherentes y plenamente conscientes de nuestro entorno. En esas debilidades es donde los algortimos pueden complementarnos. Y, de hecho, lo hacen de formas cada vez más eficaces.

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Así, Fry pone ejemplos asombrosos, como el de un algoritmo que determinó en que condado tenía que vivir un asesino en serie solo analizando los patrones geográficos de sus víctimas, algo que ningún policía humano había logrado deducir. Sin embargo, no podemos confiar ciegamente en los algortimos. Fry pone un ejemplo en lo tocante al diagnóstico de cáncer examinando patrones en radiografías mamarias:

El problema es que refinar un algoritmo con frecuencia implica tener que elegir entre sensibilidad y especificidad. Si nos centramos en mejorar uno de los dos aspectos, a menudo eso comportará salir perdiendo en el otro. Si, por ejemplo, decidimos dar prioridad a eliminar por completo falsos negativos, el algoritmo podría marcar todas las mamas que considerara sospechosas. Eso supondría una sensibilidad del 100 %, lo que ciertamente satisfaría nuestro objetivo; pero también implicaría que una gran cantidad de mujeres perfectamente sanas se verían sometidas a un tratamiento innecesario. Pongamos que, por el contrario, decidimos priorizar la eliminación absoluta de falsos positivos. El algoritmo consideraría a todo el mundo sano, obteniendo así un 100 % de especificidad. ¡Fantástico!... siempre que no seas una de las mujeres con tumor que el algoritmo ha pasado por alto.

Los jueces a menudo se equivocan, incluso disienten de otros jueces (e incluso disienten de sí mismos porque el ser humano no es coherente). ¿Hemos de depositar nuestra confianza en los algoritmos que calculan, por ejemplo, la probabilidad de reincidencia de un acusado para determinar una pena? La respuesta no es blanco o negro. Los algoritmos también son víctimas de sesgos. También se equivocan. Apostar por la "calidez" o la "intuición" humana tampoco es la solución. Hay que intervenir en las debilidades de los jueces humanos, no sustituirlos por completo. Y lo mismo es extrapolable a los médicos. O a la conducción autónoma.

El libro de Fry es accesible, fresco, jalonado de estudios y ejemplos asombrosos. Como el que un grupo de personas creía que una composición musical pertenecía a un compositor clásico más veces si la composición en realidad era concebida por una máquina que por el compositor clásico. También aclara conceptos confusos o difíciles de definir sin cierto bagaje en informática o matemáticas de forma muy ilustrativa, explicando de forma inequívoca qué es un algoritmo, o las redes neuronales artificiales.

Por eso, además de ser un libro que debe de ser de obligada lectura para estar mínimamente informado sobre lo que viene y sobre lo que está pasando ya, nos ha inspirado para artículos en Xataka Ciencia como:

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Vía Xataka Ciencia

Los lagartos eligen las rocas más grandes para defecar

Aunque algunas especies tienden a la intimidad para evacuar, como en el caso de los seres humanos, otros animales optan por ser menos reservados. Es el caso de los lagartos Podarcis melisellensis, protagonistas de #Cienciaalobestia, que prefieren las rocas más grandes para dejar sus heces. Esto les proporciona varias ventajas.



Fuente: Noticias

sábado, 7 de septiembre de 2019

Si las palomas son tan buenas como los humanos diagnosticando cáncer, necesitamos algoritmos

Si las palomas son tan buenas como los humanos diagnosticando cáncer, necesitamos algoritmos

En un curioso estudio de 2015, a un grupo de 16 palomas se les proporcionó una pantalla táctil y se les asignó la tardea de examinar una serie de imágenes de tejido mamario. Lo único que tenían que hacer era decidir si los patrones de la imagen apuntaban a la posibilidad de que hubiera vestigios de cáncer

Tras un corto período de entrenamiento, las palomas obtuvieron unos resultados sorprendentes: trabajando de forma independiente, las palomas evaluaron correctamente el 85 % de las muestras. Lo más sorprendente, sin embargo, vino luego.

Algoritmos

Si los resultados del experimento con las palomas era ya sorprendente, más lo fue cuando se agruparon las respuestas de las palomas, combinando los votos de cada una para realizar una evaluación general de cada imagen. Entonces la tasa de precisión alcanzó el 99 %.

¿Qué significa todo esto? Hannah Fry ofrece un poco de luz a estos inquietantes resultados en su libro Hola mundo. Cómo seguir siendo humanos en la era de los algoritmos:

Apresurémonos a decir que, de momento, los puestos de trabajo de los patólogos no corren peligro. Ni creo siquiera que los científicos que diseñaron el estudio estuvieran sugiriendo que podía reemplazarse a los médicos por vulgares palomas. Pero el experimento sí demostró algo importante: detectar patrones ocultos en grupos de células no es una habilidad exclusivamente humana. Entonces, si una paloma puede hacerlo, ¿por qué no un algoritmo?

Y los algoritmos son mucho mejores que los médicos a este respecto. En otro estudio de 2015, por ejemplo, se tomó 72 biopsias de tejido mamario, y se solicitó la opinión a 115 patólogos. El resultado fue que el diagnóstico solo coincidió el 48 % de las veces. Como señala Fry, "ver reducido tu diagnóstico más o menos a un 50 % de probabilidades equivale prácticamente a lanzar una moneda al aire: si sale cara podrían terminar haciéndote una mastectomía innecesaria".

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Se concible el acelerómetro más pequeño del mundo: nuevas posibilidades para wearables

Se concible el acelerómetro más pequeño del mundo: nuevas posibilidades para wearables

Los dispositivos vestibles o wearables como los monitores de actividad son un buen ejemplo del Internet de las cosas, puesto que cosas como la electrónica, software, sensores y conectividad son mecanismos que permiten a los objetos intercambiar información a través de Internet con un fabricante, operador u otros dispositivos conectados. Pero se necesita cada vez más miniaturización.

Un buen ejemplo es este nuevo acelerómetro concebido gracias al grafeno por parte de un equipo de investigación internacional que involucra al Instituto Real de Tecnología KTH, la Universidad RWTH Aachen y el Instituto de Investigación AMO GmbH, Aachen.

Nanotecnología

Durante décadas, los sistemas microelectromecánicos (MEMS) han sido la base de nuevas innovaciones en, por ejemplo, la tecnología médica. Ahora estos sistemas están comenzando a pasar al siguiente nivel: sistemas nanoelectromecánicos o NEMS.

La medida por la cual se juzga a cualquier conductor es la facilidad y rapidez con que los electrones pueden moverse a través de él. En este punto, junto con su extraordinaria resistencia mecánica, el grafeno es uno de los materiales más prometedores para una impresionante variedad de aplicaciones en sistemas nanoelectromecánicos. Según explica Xuge Fan, investigador del KTH:

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Podemos reducir los componentes debido al grosor de la escala atómica del material, y tiene excelentes propiedades eléctricas y mecánicas. Creamos un acelerómetro NEMS piezoresistivo que es mucho más pequeño que cualquier acelerómetro MEMS disponible en la actualidad, pero conserva la sensibilidad que estos sistemas requieren. Con el tiempo, esto podría beneficiar a los teléfonos móviles para la navegación, los juegos móviles y los podómetros, así como a los sistemas de monitoreo de enfermedades cardíacas y dispositivos de captura de movimiento que pueden monitorear incluso los movimientos más leves del cuerpo humano.

Otros usos potenciales de estos transductores NEMS incluyen sensores ultraminiaturizados como resonadores, giroscopios y micrófonos. Además, estos transductores NEMS pueden usarse como un sistema para caracterizar las propiedades mecánicas y electromecánicas del grafeno.

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Los malos hábitos no son los únicos que aumentan el riesgo de cardiopatías: también pequeñas variaciones genéticas

Los malos hábitos no son los únicos que aumentan el riesgo de cardiopatías: también pequeñas variaciones genéticas

Fumar y llevar una dieta pobre son los mayores riesgos a la hora de desarrollar una enfermedad cardiovascular. Sin embargo, hay personas que son más susceptibles de padecer una cardiopatía debido a pequeñas variantes genéticas.

Dos de estas pequeñas variaciones genéricas que pueden modular el comportamiento de las plaquetas, y que por tanto pueden afectar al riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, han sido identificadas ahora por parte de investigadores de la Fundación Cardeza para la Investigación Genética en la Universidad Thomas Jefferson de Estados Unidos.

Plaquetas

Las plaquetas son pequeñas células que circulan en la sangre; participan en la formación de coágulos sanguíneos y en la reparación de vasos sanguíneos dañados. Cuando un vaso sanguíneo se lesiona, las plaquetas se adhieren al área dañada y se distribuyen a lo largo de la superficie para detener la hemorragia (este proceso se conoce como adhesión).

El número de plaquetas y el volumen de las mismas se regulan mediante la expresión de ciertos genes Y esto es importante, porque, generalmente, cuando las plaquetas se activan, se unen entre sí y contribuyen a la coagulación. En relación a ello, si en una cardiopatía además se acumula grasa, colesterol y otras sustancias no saludables en las paredes de las arterias se contribuye al desarrollo de enfermedades como ateroesclerosis.

El gen CD36 es uno de estos genes que regula los niveles de plaquetas y su activación, tal y como se desprende de este estudio en el que se buscó pequeños cambios en el código genético del CD36. La revisión de los datos identificó 81 cambios en el genoma, dos de los cuales eran estas variantes funcionales.

Los investigadores tratan ahora de identificar de qué proteína se trata y el mecanismo por el cual puede regular la expresión de CD36 en aras de poder establecer personas que tengan más riesgo de sufrir cardiopatías y así establecer terapias de prevención más eficaces.

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Lo que opinaba Carl Sagan sobre el cambio climático en el año 1993

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La preocupación sobre el medio ambiente no es nuevo. Quizá su enfoque, y sobre todo su popularización, es lo que ha cambiado. Popularizar una idea tiene su faceta positiva, porque permite que aumente la preocupación sobre sí misma y moviliza mejor los recursos para solventarla. Sin embargo, hay una faceta negativa: toda idea que se populariza tienda a vulgarizarse para que sea comprendida por el mayor número de personas posible.

Y, paralelamente, tienen lugar otras fuerzas nocivas: los activistas exacerban el sentido agorero de la noticia en aras de llamar más la atención y los medios de comunicación realimentan este aspecto negativo porque aumenta la audiencia. A su vez, mostrarse preocupado por el asunto objeto de glosa aporta puntos sociales y de reputación, lo que desencadena una carrera armamentística para demostrar quién está más preocupado y, sobre todo, quién asume más cambios en su vida en relación a esa idea, comprometiéndose. Porque el problema de las ideas es que cuando se vulgarizan, se popularizan, tienden al error. Basta con leer lo que opinaba Carl Sagan sobre una de estas ideas populares actuales (el cambio climático) para descubrir cómo han cambiado las cosas en solo 25 años.

La Madre Naturaleza no existe

Ya se han producido cinco extinciones masivas que acabaron con prácticamente toda la flora y fauna de la Tierra (¡5 veces!). En ninguna de esas extinciones participó el ser humano.

Otras formas de vida, además, han cambiado el mundo de formas mucho más profundas que el ser humano: hace 3 000 millones de años, la vida cambió el color de los mares interiores; hace 2 000 millones de años, la composición general de la atmósfera; hace 1 000 millones de años, el tiempo atmosférico y el clima; hace 300 000 años, la geología del suelo, como explica Carl Sagan en Sombras de antepasados olvidados:

Estos cambios profundos, causados todos por formas de vida que tendemos a considerar "primitivas" y desde luego por procesos que calificamos de naturales, dejan en ridículo los temores de quienes piensan que los hombres, con su tecnología, han conseguido ahora "el fin de la naturaleza". Estamos extinguiendo muchas especies; quizá incluso consigamos destruirnos a nosotros mismo. Pero esto no es anda nuevo en la Tierra.

El peor enemigo de la naturaleza es la naturaleza. Si algún día diseñar tecnologías que controlen sus veleidades, tal vez, y solo tal vez, saldremos vivos. Para ello hace falta activismo, sí, pero no tanto del que considera la madre naturaleza su nueva deidad; hace falta información, pero no alarmismos para ganar lectores; y, sobre todo, hace falta humildad: el medioambiente está sujeto a muchas variables, y cada acto despliega una miríada de consecuencias inesperadas.

No se trata solo de contaminar menos dado que cada vez somos más millones de personas y no parece que la cifra vaya a detenerse a corto plazo; no se trata de atrasar unos años el problema mediante competiciones sobre quién es menos contaminante (como prohibir botellas de agua de plástico en un aeropuerto cuando cada vuelo equivale a 100.000 botellas), sino de solucionarlo.

Lamentablemente, ahora ya no tenemos a Carl Sagan para que nos siga iluminando el camino. Tenemos a Greta Thunberg.

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