jueves, 26 de diciembre de 2019

Desvelan el papel clave de una nueva proteína en el cáncer de pulmón

Una proteína, cuya función se desconocía hasta ahora, ha resultado fundamental en el desarrollo del cáncer de pulmón. El hallazgo, publicado en Oncogene, abre la puerta al desarrollo de nuevas estrategias antitumorales.



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La pelvis del enigmático ‘Oreopithecus’ aporta nueva luz sobre su bipedismo

Un nuevo estudio con participación española ha analizado con detalle la pelvis y vértebras lumbares de Oreopithecus bambolii, un primate de unos 7 millones de años de antigüedad. La investigación, publicada en la revista PNAS, aporta nuevas evidencias sobre la locomoción de este controvertido hominoideo.



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martes, 24 de diciembre de 2019

Evidencias científicas para las sobremesas de fin de año

Las cenas y comidas navideñas pueden pasar de ser entrañables a irritantes en cuestión de segundos si surgen determinados temas de conversación. Conscientes de ello, te proponemos pruebas para desmontar falsos mitos que llevas oyendo todo el año, o para confirmar ideas correctas. 



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La historia evolutiva de los humanos explica por qué la actividad física es importante para la salud del cerebro

La historia evolutiva de los humanos explica por qué la actividad física es importante para la salud del cerebro

Cada vez hay más estudios que asocian mejoras cognitivas en nuestro cerebro a la práctica de ejercicio, sobre todo aeróbico. Sin embargo, poco se sabe de la razón de que esto ocurra.

Eventos clave en la historia evolutiva de los humanos pueden haber forjado este vínculo entre el ejercicio y la función cerebral.

Tamaño del hipocampo

Si bien es posible decir que el ejercicio hace aumentar el hipocampo, la región del cerebro relacionada con la memoria, no se puede afirmar aún si estos efectos en los humanos están relacionados con la neurogénesis u otras formas de plasticidad cerebral, como el aumento de las conexiones entre las neuronas existentes.

Los investigadores también han documentado vínculos claros entre el ejercicio aeróbico y los beneficios para otras partes del cerebro, incluida la expansión de la corteza prefrontal, una región que involucra aspectos cognitivos como la planificación, la toma de decisiones o la multitarea, habilidades que, como la memoria, tienden a disminuir con el envejecimiento o el Alzheimer.

Pero ¿por qué el ejercicio mejora tantas regiones de nuestro cerebro? ¿Por qué frena su deterioro natural con el transcurso del tiempo? ¿Qué ventaja evolutiva hubo en el pasado para que esto ocurriera?

Dos eventos clave

Según explican David A. Raichlen, director del laboratorio de biología evolutiva del ejercicio en la Universidad del Sur de California, y Gene E. Alexander, director del laboratorio de imágenes cerebrales, comportamiento y envejecimiento de la Universidad de Arizona, hubo dos eventos clave a nivel evolutivo que vinculan el ejercicio con la función cerebral.

Bipedismo: al pasar de caminar a cuatro patas a hacerlo erguidos requiere que nuestros cerebros deban coordinar una gran cantidad de información y, en el proceso, hacer ajustes a la actividad muscular en todo el cuerpo para mantener nuestro equilibrio. Al coordinar estas acciones, también debemos estar atentos a cualquier obstáculo ambiental. Es decir, que a diferencia de nuestros antepasados cuadrúpedos, nuestros cerebros empezaron a ser más desafiados a nivel cognitivo.

Caza y recolección: la forma de vida de los homínidos cambió para incorporar niveles más altos de actividad aeróbica. La evidencia fósil indica que en las primeras etapas de la evolución humana, nuestros antepasados fueron probablemente simios bípedos relativamente sedentarios que comieron principalmente plantas. Sin embargo, hace unos dos millones de años, a medida que los hábitats se secaban bajo un clima frío, al menos un grupo de humanos ancestrales comenzó a alimentarse de una nueva manera, cazando animales y recolectando alimentos vegetales. La caza y la recolección implican mucha más actividad aeróbica que en otros simios.

Cuando buscan comida lejos, los cazadores-recolectores deben inspeccionar sus alrededores para asegurarse de saber dónde están. Este tipo de navegación espacial se basa en el hipocampo, la misma región del cerebro que se beneficia del ejercicio y que tiende a atrofiarse a medida que envejecemos. Además, tienen que escanear el paisaje en busca de signos de comida, utilizando información sensorial de sus sistemas visuales y auditivos. Deben recordar dónde han estado antes y cuándo estaban disponibles ciertos tipos de alimentos.

Todo esto resulta vital.

BDNF

Cuando realizamos una actividad física exigente, nuestros músculos comienzan a contraerse y relajarse y envían al cerebro una serie de sustancias químicas, entre ellas, una proteína llamada IGF-1. El cerebro lo interpreta como un momento de estrés, como si estuviésemos luchando con algún enemigo o tratando de huir de algún peligro. En respuesta, libera sustancias químicas que protegen a las células nerviosas de daños, las impulsan a crecer, a multiplicarse, a fortalecer las conexiones entre neuronas y otras células nerviosas y a crear nuevas conexiones.

De entre todas esas sustancias, la más importante es el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF). El BDNF es esencial durante la formación del sistema nervioso porque fomenta la capacidad plástica del cerebro para que se adapte mejor a las situaciones y pueda modificarse en función del ambiente.

Aunque cualquier animal en busca de alimento debe navegar y descubrir dónde encontrar comida, los cazadores-recolectores tienen que realizar estas funciones durante las caminatas rápidas que pueden extenderse por más de 20 kilómetros. A altas velocidades, la multitarea se vuelve aún más difícil y requiere un procesamiento de información más rápido.

Desde una perspectiva evolutiva, tendría sentido tener un cerebro más capacitado para responder a una serie de desafíos durante y después de la búsqueda de alimentos para maximizar las posibilidades de éxito en la búsqueda de alimentos. Pero los recursos fisiológicos necesarios para construir y mantener dicho cerebro, incluidos los que apoyan el nacimiento y la supervivencia de nuevas neuronas, le cuestan energía al cuerpo, lo que significa que si no usamos regularmente este sistema, es probable que perdamos estos beneficios.

Actualmente, sin embargo, no necesitamos participar en actividades físicas aeróbicas para encontrar comida para sobrevivir. Simplemente podemos ir al supermercado o llamar a Glovo. Estos nuevos hábitos sedentarios provocan la atrofia cerebral. Sencillamente, necesitábamos un cerebro con ciertas regiones del cerebro muy desarrolladas para sobrevivir y reproducirnos; si ya no nos desafían para hacerlo, esas regiones empiezan a no ser tan importantes, y pierden fuelle como lo hacen nuestros músculos.

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La noticia La historia evolutiva de los humanos explica por qué la actividad física es importante para la salud del cerebro fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .



Vía Xataka Ciencia

Evidencias científicas para las sobremesas navideñas

Las cenas y comidas con familiares y amigos pueden pasar de ser entrañables a irritantes en cuestión de segundos si surgen determinados temas de conversación. Conscientes de ello, te proponemos pruebas para desmontar falsos mitos que llevas oyendo todo el año, o para confirmar ideas correctas. 



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lunes, 23 de diciembre de 2019

Las especies marinas podrían migrar al fondo para mantener la temperatura actual

Un equipo con participación del CSIC ha calculado que los organismos marinos deberían migrar hasta 18,7 metros hacia el fondo en un escenario de emisiones moderadas y 32,3 en uno de altas para mantener la temperatura actual.



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Ultrasonidos en la crianza para reducir los costes de producción del vino

Investigadores españoles han analizado los efectos de la aplicación de ultrasonidos a los vinos tintos en crianza para reducir su tiempo de elaboración y sus costes. El nuevo trabajo ha evaluado también la influencia de esta técnica en la calidad de los caldos.



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Combinar dos pruebas rápidas, efectivo para diagnosticar chagas en el terreno

Las regiones altamente endémicas para el chagas muchas veces no cuentan con laboratorios suficientemente equipados. Un nuevo estudio confirma cómo unir dos pruebas rápidas podría facilitar el diagnóstico de personas crónicamente infectadas.



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Esta es la casa más pequeña que se ha construido hasta la fecha: un cabello humano parece un árbol gigante a su lado

Esta es la casa más pequeña que se ha construido hasta la fecha: un cabello humano parece un árbol gigante a su lado

El investigador asociado de del Centro Canadiense de Microscopía Electrónica de la Universidad de McMaster Travis Casagrande (irónica casualidad) ha construido la casa más pequeña del mundo.

Se trata de una diminuta réplica en silicio de una casa de jenjibre. Una estructura completa con ladrillos y adornos bien definidos y una bandera de Canadá a modo de alfombra de bienvenida. A su vez, la casa descansa sobre la gorra en la cabeza de un muñeco de nieve.

Silicio

A su vez, la casa descansa sobre la gorra en la cabeza de un muñeco de nieve. El muñeco de nieve está de pie junto a un cabello humano que parece un tronco de secuoya.

Es 20.000 veces más pequeña que una casa de jengibre común. Ambas esculturas son diminutas e invisibles al ojo humano. Juntas no superan el diámetro de grosor de un cabello humano, que de media tiene 0,08mm.

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El material elegido fue el silicio, que reune las propiedades necesarias para ser tallado de manera microscópica.

Bajo un intenso aumento, Casagrande sacó las piezas de las decoraciones con un haz de iones de galio cargados, que actuaron como un chorro de arena.

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La noticia Esta es la casa más pequeña que se ha construido hasta la fecha: un cabello humano parece un árbol gigante a su lado fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .



Vía Xataka Ciencia

Describen cómo funciona el interruptor de las defensas CRISPR en bacterias

Investigadores de la Universidad de Copenhague, liderados por el español Guillermo Montoya, han descifrado las claves de cómo se defienden las bacterias de atacantes externos como virus u otras bacterias. También han descrito el modo en que estas defensas CRISPR pueden ser activadas en un momento preciso. El hallazgo podría ayudar a diseñar estrategias para combatir enfermedades en el futuro.



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