lunes, 22 de junio de 2020

Una segunda ola COVID-19 podría evitarse si se mantienen las distancias sociales y mascarillas

Aunque todavía quedan muchas lagunas en nuestro conocimiento sobre el coronavirus, los expertos están de acuerdo en la importancia de dos cosas: el uso de mascarilla y la distancia social. Un nuevo estudio confirma cómo el desconfinamiento debe ser gradual y que el comportamiento individual es un factor clave para evitar futuros rebrotes.



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El desmantelamiento de residuos electrónicos expone a compuestos peligrosos para la salud

Algunos contaminantes que se usan en el aislamiento de cables, las carcasas de plástico, los paneles LCD y los tableros de circuitos de equipos eléctricos y electrónicos suponen un riesgo para la salud. Esta es la conclusión de un estudio con participación de investigadores del CSIC que ha evaluado la exposición de unos trabajadores de desmantelamiento de residuos electrónicos en Bangladesh.



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Actualizada la estrategia de física de partículas europea

Nuevas investigaciones sobre el bosón de Higgs, explorar la frontera de las altas energías, finalizar el LHC de Alta Luminosidad y promover un colisionador positrón-electrón que actúe como ‘factoría de higgs’. Estas son algunas claves de la estrategia presentada por el Consejo del CERN para guiar la física de partículas en Europa en los próximos años.



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Cáscaras de gambas para producir electrodos de baterías de gran almacenamiento

Investigadores españoles han desarrollado en el MIT un sistema para producir electrodos de baterías de flujo de vanadio, usadas en almacenamiento de energías renovables, a partir de la quitina, un polisacárido que se encuentra en el exoesqueleto de crustáceos e insectos. La ventaja de este componente es que, además de carbono, contiene nitrógeno, que se incorpora a la estructura del electrodo durante el proceso de transformación y mejora su rendimiento.



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domingo, 21 de junio de 2020

No creas en lo que no ves y, sobre todo, ten mucho cuidado con creer en lo que ves

No creas en lo que no ves y, sobre todo, ten mucho cuidado con creer en lo que ves

A pesar de que una de los clichés más manoseados cuando alguien se muestra escéptico con determinado asunto es que "tú solo crees en lo que ves" o "si lo vieras como yo también creerías", el ver de primera mano algo no es suficiente para creer en ello.

De hecho, habida cuenta de que nuestros sentidos son falibles y fallan más que una escopeta de feria, más bien deberíamos ser mucho más cuidadosos a la hora de decidir creer a propósito de algo que hemos visto o experimentado.

No creas lo que ves

Gran parte de lo que vemos y procesamos a través de nuestro cerebro constituye una ilusión, lo cual invalida parcialmente la máxima «ver para creer». Natural que esta idea desafíe nuestro sentido común, porque a su vez en un sentido poco común: después de todo, solo vemos el 1% del espectro electromagnético y oímos el 1% del espectro acústico.

En términos generales, nuestros sentidos reciben unos diez millones de bits de información por segundo, pero tal y como señala Jennifer Ackerman en Un día en la vida del cuerpo humano: «conscientemente solo procesamos entre siete y cuarenta bits».

Ni siquiera vemos los rayos X, los rayos gamma, la luz infrarroja o la ultravioleta son completamente invisibles para nosotros. A decir verdad, nuestros ojos solo detectan el rojo, el verde y el azul, tal y como explica el físico teórico Michio Kaku en su libro El futuro de nuestra mente:

Eso significa que nunca hemos visto el amarillo, el marrón, el naranja ni muchos otros colores. Esos colores existen, pero nuestro cerebro solo puede hacerse una idea aproximada de cada uno de ellos combinando en distintas proporciones el rojo, el verde y el azul.

Existen algunas normas que podemos seguir cuando se nos estropee la brújula, como las esgrimidas por Carl Sagan. Pero resultan muy difíciles de llevar a cabo todo el tiempo, porque somos seres humanos, no máquinas perfectamente racionales. Podéis abundar en ello en el siguiente vídeo donde se os urge a no creer en nada que cuyo fundamento no pueda explicarse para así alcanzar lo más parecido a un puñado de modelos que describen lo más parecido ontológicamente a la Verdad:

Por ello, precisamente, se desarrolló la ciencia en un tiempo tan reciente como el siglo XVII. Porque la ciencia es algo así como un mecanismo, un procedimiento, una máquina, un check list, que permite descartar una montaña de asunción que no son capaces de superar sus exigencias.

Es un procedimiento que está más allá de ideologías, religiones, patrones culturales muy marcados o hasta los propios vaivenes y caprichos de los cerebros de los científicos. Un buen científico, de hecho, no es una buena persona, sino una persona que se pliega al método científico. Y todo aquello que se pliega a este método es, automáticamente ciencia. Por eso, precisamente, ¿sabéis cómo se llama la medicina alternativa cuando prueba que funciona? Medicina.

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La noticia No creas en lo que no ves y, sobre todo, ten mucho cuidado con creer en lo que ves fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .



Vía Xataka Ciencia

La reproducción asistida brinda una nueva esperanza a los rinocerontes blancos del norte

De las dos subespecies de rinocerontes blancos que existen, la norteña es la más amenazada con solo dos hembras supervivientes. Un consorcio internacional de científicos está desarrollando técnicas de fertilización in vitro con la otra subespecie más abundante, la del sur, para asegurar el nacimiento de una cría norteña. Son protagonistas del #Cienciaalobestia .



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sábado, 20 de junio de 2020

El día que caían meteoritos pero nadie creía en su existencia

El día que caían meteoritos pero nadie creía en su existencia

En una fecha tan próxima como el siglo XVIII, la gente no creía en la existencia de meteoritos. Los científicos ingleses y franceses, tampoco lo hacían.

Para ellos, los meteoritos eran hipótesis tan exóticas como las son hoy las de abducciones extraterrestres. Pero el 13 de septiembre de 1768, esta idea empezó a cambiar ante la clara evidencia.

El meteorito francés

Muchas personas fueron testigos, en la fecha citada, de la caída de un meteorito grande de tres kilogramos y medio de masa en Lucé, País del Loira, Francia.

También tres miembros de la Academia Real de Ciencias, entre ellos el joven químico, biólogo y economista francés Antoine Lavoisier, fueron enviados a investigar el evento.

Los científicos estaban tan cerrados a la idea de que material extraterrestre pudiera llegar del cielo que teorizaron que lo allí ocurrido había sido la caída de un rayo que había desprendido un pedazo de arenisca sobre el suelo.

El 16 de junio de 1794, otro gran meteorito explotó sobre el Siena. Muchos nobles y académicos ingleses fueron testigos del evento. Y, de hecho, esta fue la primera caída de meteorito en ser aceptada, en cierto sentido, como genuina, tal y como explica David Wooton en el libro La invención de la ciencia:

Ayudó a ello que había muchos testigos, y que eran cultos y ricos. Ayudó el que los testimonios se publicaran. Pero también ayudó el que horas antes de que cayera el meteorito, el Vesubio, situado a 320 kilómetros de distancia, había entrado en erupción; de mood que fue posible imaginar que las rocas habían salido disparadas de Vesubio, aunque cayeron del cielo septentrional, no del meridional. Esto era claramente preferible a imaginar que habían caído desde el espacio exterior.

Hoy día ya sabemos que los meteoritos son reales. Es más: la Tierra recibe alrededor de 100 toneladas de materia extraterrestre en forma de granos de polvo al día. El 99 % de esos granos tienen un tamaño aproximado de entre 0,05 y 0,5 milímetros.

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La noticia El día que caían meteoritos pero nadie creía en su existencia fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .



Vía Xataka Ciencia

Incluso durante el confinamiento, la calidad del aire de China continuó siendo deficiente

Incluso durante el confinamiento, la calidad del aire de China continuó siendo deficiente

Investigadores de Caltech y la Academia de Ciencias de China han revisado observaciones satelitales y terrestres de la región y han realizado simulaciones de modelos atmosféricos de última generación.

Lo que concluyen, según un nuevo estudio publicado en la revista Science, se ha producido un deterioro contraintuitivo en la calidad del aire en Pekín y otras ciudades del norte de China durante el cierre de actividad por el COVID-19, a pesar de que hubo una reducción dramática en la emisión de contaminación.

Reducción de NO2

China experimentó reducciones de hasta el 90 por ciento de ciertos tipos de emisiones de gases, como el dióxido de nitrógeno (NO2). No obstante, se produjo simultáneamente una severa contaminación por neblina en el norte de China.

Según explica Yuan Wang, científico investigador de Caltech y autor principal del estudio citado donde se midieron contaminantes como NO2, dióxido de azufre (SO2), ozono y partículas finas:

Las actividades humanas detenidas durante la pandemia de COVID-19 en China nos proporcionaron un experimento único para evaluar la eficiencia de la mitigación de la contaminación del aire.

Una interacción compleja entre las emisiones, los patrones meteorológicos y la química atmosférica fueron las responsables de este contraintuitivo fenómeno.

Todos estos factores deben estar completamente desenredados para comprender la formación de bruma severa. Esto nos muestra que los futuros planes de control de emisiones requerirán no solo reducir las emisiones, sino también tener en cuenta las variaciones meteorológicas.

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Vía Xataka Ciencia

viernes, 19 de junio de 2020

Nuevo test para COVID-19 con biochips usados en la búsqueda de vida en Marte

La tecnología de biochips que el Centro de Astrobiología lleva años desarrollando para la detección de vida en otros planetas se ha aplicado ahora en un ensayo serológico para detectar la COVID-19 a través de anticuerpos. En el proyecto colaboran otros centros de investigación españoles y el Hospital Central de la Defensa.



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Identifican un compuesto que previene la muerte neuronal en modelos experimentales de ELA

Investigadores españoles muestran cómo el compuesto ISRIB podría impulsar el desarrollo de terapias efectivas para la esclerosis lateral amiotrófica o ELA. Los autores han estudiado el papel de este mecanismo para mejorar la supervivencia de las motoneuronas en un modelo neuronal.



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