lunes, 13 de mayo de 2013

La importancia de la foto en Facebook


En la Universidad Estatal de Ohio han llegado a la conclusión de que la foto que usamos en el perfil de Facebook es todo lo que necesita otro usuario para formarse una impresión nuestra. Es decir, las palabras con las que se describe o los mensajes que publica no se tienen en cuenta a la hora de valorar cómo es una persona en las redes sociales, explica Brandon Van Der Heide en la revista Journal of Communication. En sus experimentos comprobaron, entre otras cosas, que si una persona usa como imagen de perfil una fotografía socializando con amigos, aunque escriba que es una persona "introvertida", o que "se siente más feliz encerrado en su habituación con un libro", quienes visitan su perfil lo identifican y describen como extrovertido.












Vía Muy Interesante

¿Sacia más el chocolate negro o el chocolate con leche?

Científicos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) han comprobado que el chocolate negro es más saciante que el chocolate con leche, y que ayuda a reducir la voracidad hacia alimentos dulces, salados y grasos, sobre todo si lo tomamos a primera hora del día.









Vía Muy Interesante

domingo, 12 de mayo de 2013

¿Cómo sabe el médico cuál es el mejor medicamento que debe recetar? Malas noticias: demasiadas veces no lo sabe

Farmacia¿Sabéis por qué los controles y exigencias en la investigación científica son tan exhaustivos, e incluso por qué deberían serlo mucho más? ¿Sabéis por qué no hay que permitir que las pseudociencias, como la homeopatía, la acupuntura o osteopatía nunca deberían saltarse estas exigencias en aras del lucro económico o las creencias personales de los usuarios? ¿Por qué debemos combatir que las universidades acojan cursos donde se imparten esta clase de terapias que no aún no han demostrado su eficacia (al menos al mismo nivel que un fármaco alopático)?


La respuesta es desgarradoramente simple: porque los médicos no siempre saben cuál es la mejor medicina que deben recetar.



Si no filtramos suficientemente bien qué medicinas pueden adquirir dicho estatus y cuáles deben ser excluidas como tal, no sólo alimentaremos la posibilidad de que en una farmacia se vendan flores de Bach (lo cual implica que no podemos fiarnos de las farmacias y, para evitar el fraude, se nos obliga a investigar por nuestra cuenta la fiabilidad de lo que allí se vende), sino que propiciaremos una cosa mucho más catastrófica: que ni siquiera los médicos sepan distinguir entre un fármaco eficaz, uno ineficaz o incluso entre un fármaco y un burdo timo (ésta es la triste explicación que hay detrás de los, aún afortunadamente escasos, facultativos que prescriben homeopatía… aunque también entre los médicos existan intereses económicos que invitan a prescribirla a sabiendas de su ineficacia).


medicosPudiera parecer delirante para algunos de vosotros el admitir que un médico pueda resultar tan profundamente ignorante. Bien, la culpa no es de ellos, sino de la ingente cantidad de información médica, así como de la precariedad de los filtros disponibles para separar el grano de la paja. Además, como me han referido personalmente algunos recién licenciados en medicina, en la carrera no se suele profundizar lo suficiente en el funcionamiento el método científico, y a no ser que el estudiante o el futuro médico tenga interés personal en hacerlo, acabará ejerciendo su profesión bajo un alarmante estado de indefensión espistemológica, si me permitís la sofisticación.


Dicho lo cual, la solución nunca pasará por investigar por nuestra cuenta qué fármacos son los ideales para combatir los problemas de salud (nuestras experiencias personales o las anécdotas de familiares o allegados no resultan un modo correcto de averiguar si un medicamento es eficaz, por ello existen los ensayos de doble ciego).


Tampoco pasa por abandonarnos al caos y fiarnos de un curandero o alguien sin cualificación suficiente. Eso sería como dejar que cualquiera levantara un edificio de diez plantas porque ya no podemos depositar nuestra confianza en un arquitecto: el edificio probablemente se nos desplomaría encima. El exceso de información ha sido gestionado por la civilización precisamente creando personas que se especializan en pequeñas parcelas de dicha información: aspirar a estas alturas de la película a la idea de que nosotros mismos podemos saberlo todo no sólo es profundamente estúpido, sino irresponsable.


fármacosY de exceso de información quería hablaros para justificar la ignorancia del médico. Los médicos son incapaces de leer todos los artículos relevantes para su profesión: se publican cientos de miles de revistas médicas, y millones de trabajos académicos, y cada día el número de publicaciones no deja de aumentar. Tal y como explica Ben Goldacre en su libro Mala Farma:


En un estudio reciente se calculó el tiempo necesario para estar al día de la información. Los autores recopilaron los trabajos académicos publicados en un solo mes, relevantes para la práctica médica habitual, y, dedicando unos minutos a cada uno, calcularon que un médico tardaría seiscientas horas en leerlos por encima. Eso supone unas veintinueve horas cada día de la semana, lo cual es imposible, naturalmente. Así que, los médicos, para mantener al día sus conocimientos, no leen todos los ensayos sobre todos los tratamientos relevantes para su especialidad ni comprueban meticulosamente uno por uno los trucos metodológicos que señalamos en este libro. Los médicos abrevian, y de esas prisas hay quien se aprovecha.

La mayoría de médicos, pues, si es interrogada acerca de la razón por la que decide recetar un medicamento u otro responderá que lo aprendió así en la facultad, o que lo recetaba el colega del despacho de al lado, o que es lo que ha visto que receta el especialista en su contestación sobre los pacientes que le remite; o es lo que el visitador médico le dijo; o que cree que lo leyó en una revista médica, etc.


Es decir, una superficialidad y unas prisas que, como Goldacre denuncia, otros se aprovechan. Para evitar este problema hay que concienciar a la gente de que, en ocasiones, está siendo víctima de una estafa, que las farmacias venden cosas inútiles, etc. Pero, sobre todo, hay que mejorar los filtros que hay justo antes de llegar al sobresaturado médico:


Afirmo con toda sinceridad que si yo estuviera a cargo de los presupuestos de investigación médica suprimiría durante un año la investigación básica y únicamente subvencionaría proyectos dedicados a encontrar métodos para optimizar nuestro sistema de difundir información, asegurándome de hacer un buen resumen con todas las pruebas disponibles y así poder difundirlas y aplicarlas. Pero no estoy a cargo de los presupuestos de investigación, y concurren numerosas influencias muy poderosas. (…) En medicina, las marcas son irrelevantes y el juicio objetivo, real, es si un fármaco es el mejor para paliar el dolor, el sufrimiento o la senectud del paciente. Por consiguiente, la publicidad existe con el único objetivo de corromper en el ámbito médico la decisión sustentada en pruebas. La máquina es poderosa: gasta anualmente decenas de miles de millones de libras; solo en Estados Unidos, se gastan 60.000 millones de dólares en publicidad de medicamentos. Y lo extraordinario es que ese dinero no cae del cielo, sino que lo pagan los pacientes y sale directamente de las arcas públicas o de las cotizaciones de los pacientes a las aseguradoras médicas.











Vía Xatakaciencia

Los sorprendentes usos del trinar de las aves

No sólo es hermoso, sino también útil. ¿Sabía que los científicos están usando el canto de las aves para ayudar a los estudiantes a pasar un examen o para convencernos de abrir una cuenta en el banco?



Vía BBCMundo.com | Curiosidades

sábado, 11 de mayo de 2013

Animales diminutos que desearías tener en tus bolsillos – Parte I

¿Te gustan los animales diminutos y tiernos? Bueno, entonces esta colección de fotos es para ti. Parece que alguien tiene hambre… ¿Alguien sabía que los conejos nacen del huevo? Pero que bonitas y pequeñas tortuguitas. Echale un ojo a este diminuto pulpo, es mu tierno ¿no? Pero que perezoso tan perezoso… Mira que lindo… Que [...]



Vía Curiosidades

¿Es verdad que el tomate es una fruta?

¿El tomate o jitomate es una fruta o una verdura? Para responder si el tomate es una fruta o no, primero hay que entender la diferencia entre una fruta y una verdura. La palabra fruta, en términos científicos difiere mucho del significado que le damos comúnmente. La mayoría tenemos la creencia de que las frutas [...]



Vía Curiosidades

El juego del ultimátum: no podemos evitar ser sociales

economíaCuando escudriñamos los entresijos de la vida social, uno de las dinámicas que pasan más desapercibidas son las transacciones económicas. Hasta hace pocas décadas, los estudios sociales se centraban en los incentivos del dinero, o en la satisfacción subsiguiente a la compra de un producto, pero la transacción, el intercambio de dinero, se consideraba una operación fría. Como sacar dinero de un cajero automático.


Sin embargo, la transacción económica ha resultado fundamental para la construcción de la civilización humana: de hecho, se observa una poderosa correlación entre los países que más han prosperado en derechos sociales y países en los que se ha prodigado más el comercio. Holanda, a ese respecto, es todo un paradigma para los científicos sociales. Podéis leer más sobre ello en ¿La posibilidad de ser asesinado disminuye gracias al comercio?


Eso sucede porque las transacciones tienen un componente emocional, un juego entre dos desconocidos que deben empezar a fiarse el uno del otro.



Para ilustrar cuán importante es la transacción para los seres humanos, se ha empleado uno de los más célebres y elegantes juegos de experimentación en ciencias sociales: el conocido como juego del ultimátum. Fue probado por primera vez en 1982 por Werner Güth, Rolf Schittberger y Bernd Schwarze en la Universidad de Colonia.


apretón de manosEl juego del ultimátum es muy sencillo. Se centra en el interacción entre dos individuos. El juego empieza, por ejemplo, cuando el investigador entrega 10 dólares a uno de los individuos junto con las instrucciones de que valore cómo repartir el dinero con el otro individuo. En cuanto se propone un reparto, ya no se puede modificar. Y el otro individuo sólo puede decidir si acepta o rechaza la oferta. Si acepta, entonces el primer individuo se queda con la parte de los 10 dólares que ha propuesto, y el resto pasa al segundo individuo. Si el segundo individuo rechaza la oferta, entonces nadie se queda con nada.


La lógica nos diría que si uno ofrece 9 de los 10 dólares al otro, el otro aceptará porque, al menos tendrá 1 dólar: en caso de rechazar la oferta, no tendrá nada. Un dólar es muy poco dinero, pero es más que 0 dólares. Sin embargo, la vida real no funciona así, porque los seres humanos no son lógicas máquinas pensantes sino seres sociales preñados de sentimientos. Lo explica así Clay Shirky en su libro Excedente cognitivo:


En lugar de eso, quien propone suele ofrecer cantidades entre cuatro y cinco dólares, que quien responde generalmente acepta. Cuando quien propone ofrece cantidades menores, quien responde suele rechazarlas. Cuanto menor es la cantidad ofrecida, mayor es la posibilidad de que sea rechazada. Este resultado (que parece bastante intuitivo, si te imaginas en el lado menos favorecido) fue toda una sorpresa para la teoría neoclásica (¿qué participante racional dejaría escapar un dólar gratis sólo por su mera satisfacción emocional?).

Programa Redes experimentando juego de ultimatum Programa Redes experimentando juego de ultimatum

En resumidas cuentas: no importa las variaciones del juego que hagamos, no importa que establezcamos controles más severos, que las personas participantes sean anónimas. Finalmente, la mayor parte de la gente que proponía el reparto no lo hacía de forma demasiado egoísta, y la mayor parte de la gente que debía aceptar o no la proposición no aceptaba un reparto que se alejara demasiado de cierta percepción de justicia: se prefería no ganar nada a que el otro lo ganara todo.

Esto no tiene sentido si nos olvidamos de que somos criaturas esencialmente sociales: siempre actuamos en base al qué dirán, anhelando cierta reputación, y siempre perseguiremos que los demás no actúen de forma injusta, sobre todo si nos afecta o afecta a nuestros allegados. Y por supuesto, preferiremos estar un poco mejor que los demás (básicamente nuestros competidores sexuales inmediatos), aunque ello suponga rechazar estar mucho mejor pero ligeramente peor que los demás. O parafraseando un dicho Yiddish: el que tiene joroba se consuela si encuentra a alguien con una joroba mayor.


Al parecer, rechazar repartos que no sean generosos es un acto comunicativo y social, y no un simple error cognitivo. En una variante del juego que refuerza esta hipótesis, el proponente es un ordenador y, lo que es crucial, quien responde lo sabe. En este caso, quien responde suele aceptar el dinero que se le ofrece, dado que no hay un ser humano a quien culpar ni tampoco un sentimiento de satisfacción por negociar con una máquina, que no sería capaz de entender la ira implícita en el rechazo. Mientras se efectuaba un escáner cerebral a los participantes, se utilizó otra versión; quienes respondían rechazando propuestas poco generosas habían aumentado su actividad en el cuerpo estriado dorsal, en el que se experimenta la satisfacción, lo cual sugiere que nos satisface mantener a raya a los disidentes y que estamos dispuestos a rechazar otras recompensas (en este caso monetarias) para tener ese sentimiento.

El juego del ultimátum se ha usado en una gran variedad de culturas, con resultados similares. Los mercados, pues, apoyan e incentivan las transacciones generosas con personas desconocidas. Esto significa que, cuanto menos integradas están las transacciones de mercado en una sociedad, menos generosos entre sí serán sus miembros en interacciones anónimas.


El mercado familiariza a la gente con la utilidad que supone realizar transacciones con alguien a quien no conoce y con la idea, por implícita que sea, de que esas transacciones son una manera apropiada de interactuar con desconocidos. Y la mejor forma de alejar el miedo, la suspicacia y las elucubraciones hacia personas desconocidas, es interactuar con ellas para hacerlas conocidas.












Vía Xatakaciencia

Tierno perrito intentando tomar la salchicha de la mesa…

No se a ustedes, pero a mi me parece bastante tierno el perrito intentando tomar la salchica sin éxito. Y se chistoso por su pelaje, pareciera un abrigo. Primero intenta tomar la salchicha, pero al no poder se le queda viendo a su dueño con una carita triste para que se compadezca y le acerque [...]



Vía Curiosidades

Así queda la sutura de un trasplante de retina…

Supongo que debe ser algo molesto traer hilos en los ojos por la sutura de un trasplante de retina… pero debe ser bastante soportable al saber que te ha regresado la visión. Los avances médicos de hoy día son impresionantes y beneficiosos para muchas personas. Curiosa imagen no les parece?



Vía Curiosidades

[Vídeo] Operación pionera a un feto por una obstrucción en la laringe

gonzalo


Médicos especialistas del Hospital Clínic de Barcelona y del de Sant Joan de Déu de Esplugues (Barcelona) han consequigo operar con éxito, por primera vez en el mundo, a un feto en el vientre materno de una obstrucción completa de laringe.


La obstrucción de la laringe es una malformación muy rara y muy peligrosa para la vida del feto, llegando a provocar la muerte en la mayoría de casos.



Fue en la 21 semana de gestación cuando se le detectó al feto que tenía los pulmones muy dilatados, de tal manera que estaban comprimiendo al corazón, produciendo fallo cardíaco.



Vía | EFE












Vía Xatakaciencia