martes, 7 de enero de 2014

Los ocho errores más comunes a la hora de buscar pareja en internet

"Me gusta sonreír" o "me encanta viajar" son lugares comunes muy utilizados por las personas que ingresan un perfil online en los sitios de este tipo y pueden limitar el atractivo para conseguir una cita.



Vía BBCMundo.com | Curiosidades

[Vídeo] En busca de un calzado más cómodo aplicando la biomecánica

calzado


Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) han desarrollado un estudio biomecánico del calzado de la marca Camper.


En la realización del mismo han participado unos 54 voluntarios que han tenido que probar seis modelos de zapatos de hombre y seis de mujer analizados mediante sistemas de captura ópticos, placas de fuerza, plantillas de presión y sensores de electromiografía.



El objetivo fue determinar los parámetros que influyen en la comodidad del calzado de esta firma mallorquina.



Vía | SINC, CIT


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La noticia [Vídeo] En busca de un calzado más cómodo aplicando la biomecánica fue publicada originalmente en Xatakaciencia por Capitan Tomate.













Vía Xatakaciencia

La investigación sin copyright del pasado, y cómo nos ayudará en el futuro (y II)

lEn la anterior entrega de este artículo os explicaba cómo, antes de que cristalizara la idea de propiedad intelectual (en parte por el nacimiento del capitalismo industrial), los premios que entregaba la RSA eran un estupendo incentivo para la investigación científica. En esta entrega os explicaré cómo los premios de la RSA está reinventándose en la era digital.


Hasta ahora, entendíamos que, por ejemplo, habida cuenta del enorme coste que supone el desarrollo de un nuevo fármaco, debíamos otorgar el beneficio de que las empresas farmacéuticas comercialicen sus medicinas en exclusiva, sin la competencia de “genéricos” durante alrededor de diez años. Sin embargo, este incentivo lleva aparejado un coste social enorme: no sólo tales fármacos resulta más caros durante ese período, sino que entorpece que otros investigadores sometan la formulación original a experimentación y la mejoren.



Es comprensible: sacar un medicamento al mercado, a no ser que sea homeopático (básicamente porque no importa si supera un ensayo clínico o no) es tremendamente costoso, y puede que finalmente nunca salga al mercado porque no supera el placebo, o porque acarrea efectos secundarios demasiado gravosos. De hecho, aunque funcione, puede que organismos como la FDA no aprueben el producto hasta transcurridos varios años.


Si no existiera la promesa de esa exclusiva, pues, la industria farmacéutica sencillamente no se arriesgaría. Aunque sea tan negativo a nivel social y científico conceder el monopolio artificial de una patente (por ejemplo, la industria prefiere invertir en la nueva Viagra que en una vacuna contra la malaria porque hay más consumidores potenciales ricos para la primera), lo asumimos porque, de otro modo, no habría investigación.


Sin embargo, para corregir esta situación extravagante, en mayo de 2011 Bernie Sanders, senador por Vermont, presentó dos proyectos de ley para la Innovación Médica y el Fondo de Incentivo VIH/SIDA. Es decir, premios de Sanders al estilo RSA y dedicados a la innovación farmacéutica sin los problemas que entrañan las patentes, tal y como explica Steven Johnson en su libro Futuro perfecto:


Y además, establecen que los ganadores de esos premios compartan sus innovaciones en modo de código abierto, renunciando a cualquier intento de patentar sus hallazgos. (…) Al crear un premio desorbitado para un producto de éxito (un tratamiento eficaz para el VIH/sida podría generar una recompensa de miles de millones de dólares), Sanders está buscando aumentar la red de organizaciones dedicadas a resolver el problema. Y al establecer que los hallazgos no estén atados a los monopolios artificiales que crean las patentes, estas iniciativas legislativas aumentan la red de personas que pueden dedicarse a mejorar y refinar tales hallazgos. Así, claro, las iniciativas legislativas también incluyen la obligación de lanzar las drogas al mercado con precio de genérico, cosa que beneficia tanto a los consumidores como a la industria de los seguros sanitarios.

Así pues, el escenario de los premios Sanders no tienen en cuenta al Estado, ni tampoco deja que el mercado resuelva el problema. Ni ideología de derechas, ni de izquierdas. Los premios Sanders toman la tangente, y usan el dinero y la publicidad del premio para incrementar la red dedicada a resolver un problema, propiciando que las soluciones que surjan puedan compartirse y “apilarse”.


Parte del encanto del planteamiento, de hecho, es que no depende exclusivamente del dinero del contribuyente: según el plan de Sanders, la industria de los seguros médicos aporta buena parte del dinero, aunque sea una minucia comparado con la vasta fortuna que se ahorraría si los nuevos medicamentos aparecieran en el mercado a precio de genéticos.

Lo más importante de todo es que tales premios solo se otorgarán a quienes publiquen sus hallazgos libremente, o que al menos otorguen acceso abierto. Podéis leer un poco más sobre las patentes en ¿Las patentes sirven para algo más que estorbar el progreso humano?


Desafíos incentivados


lAfortunadamente proliferan cada vez más los premios estilo RSA. Lo cual es lógico teniendo en cuenta que vivimos en una época en la que la gente puede estar más conectada que nunca. Hace trescientos años, los científicos apenas se conectaban entre sí mediante relaciones epistolares o charlas de café. Ahora se pueden conectar todos los investigadores del planeta, en tiempo real. Si hace trescientos años los premios RSA tenían sentido, imaginad el sentido que adquieren ahora.


Por ello, ya podemos encontrar concursos de software como Apps for America. El Clay Mathematics Institute convoca premios dotados con millones de dólares a la solución de siete problemas matemáticos del “Milenio”. El primero de ellos se concedió al ruso Gregory Perelman, que lo rechazó. Hay premios, además, glamurosos, como los concedidos por la organización sin ánimo de lucro Fundación X Prize.


Challenge.gov interrelaciona todos los desafíos incentivados disponibles en un momento dado en la administración de Estados Unidos:


En la actualidad, la web presenta una lista de cientos de desafíos activos de todo tipo, desde el desarrollo de nuevos estropajos para limpiar combustible, patrocinado por las fuerzas aéreas, a un concurso de “Apps Saludables”, patrocinado por el ministerio de Sanidad.

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La noticia La investigación sin copyright del pasado, y cómo nos ayudará en el futuro (y II) fue publicada originalmente en Xatakaciencia por Sergio Parra.













Vía Xatakaciencia

La investigación sin copyright del pasado, y cómo nos ayudará en el futuro (I)

aProteger una investigación bajo llave para permitir su explotación comercial no es la única forma de incentivar a un investigador para invierta tiempo y dinero en un proyecto. Un modo eficaz también consiste en premiar, ya sea económicamente o de otra manera, al investigador.


Estos incentivos en forma de premios, además, corrigen aspectos de la realidad que acaso no propicien por sí mismos suficiente aliciente para el investigador: por ejemplo, puede que exista un problema urgente, pero cuya satisfacción no proporcionará un buen precio en las condiciones de mercado de ese momento.


Por ejemplo, las enfermedades raras son las que menos esfuerzo depositan los investigadores porque posteriormente no se rentabilizará de igual forma la venta de los medicamentos asociados. Hay otros casos en los que el mercado ni siquiera sabe otorgarle el valor que merecen a corto plazo; son puntos ciegos que sólo se descubren a lo largo del tiempo, no de forma predictiva.


Sabedores de ello, en el pasado se crearon unos premios económicos a la investigación financiados por la inglesa Royal Society of Arts (RSA) de Londres, en el siglo XVIII.



Odio a las patentes


La RSA también mostraba un enconada animadversión hacia las patentes y el copyright, porque entendían que dichos mecanismos de escasez artificial con objeto de promover la explotación económica impedían que las soluciones y las ideas circularan de forma rápida por toda la sociedad, y de que éstas se mejoraran fácilmente por cualquier inventor o científico posterior.


La RSA sostenía que las ideas no podían tener dueño porque ello iba en contra del bien común, y porque dicha idea no se había creado aisladamente en la cabeza de nadie, sino en ecosistemas en los que circulaban ideas libremente. Por ello, la RSA escribió lo siguiente en las normas de funcionamiento de sus premios en 1765: “no se admitirán como candidato para ningún premio de la sociedad a quien haya obtenido la patente para la fabricación o realización en exclusiva de algún producto o servicio para el que se haya ofrecido algún premio.”


Los valores de la Ilustración se resistían a la propiedad intelectual porque ésta era negativa para el propio progreso de las ideas, pero paralelamente nacía el capitalismo industrial, que perseguía, ante todo, el redimiendo económico. Hasta el punto de que se produjo una escisión, tal y como explica Steven Johnson en su libro Futuro perfecto:


Con el tiempo, el ámbito de la innovación comercial llegó a verse dominado por la ley de patentes y por la adopción de la idea de propiedad exclusiva, mientras que la innovación científica siguió considerándose información comunitaria. Para mediados del siglo XIX, el sistema de patentes se había imbricado tan profundamente en las prácticas de la innovación comercial que la RSA revocó su restricción a las patentes.

El planteamiento de que las ideas deben pertenecer a una persona o una empresa para que rentabilice económicamente la inversión que ha realizado para obtenerlas es tan poderosa que incluso cortocircuita la solidez de algunas ideologías. Por ejemplo, la derecha ultraliberal sostiene que las relaciones comerciales deben ser voluntarias, no coaccionadas, entre empleador y empleado, entre comprador y vendedor, y las propias leyes del mercado harán el resto. No obstante, si en el tema de la propiedad intelectual todo cambia: entonces se exige que el estado imponga restricciones, y que retire de la circulación ideas de manera antinatural a fin de crear una escasez artificial.


Una iniciativa tan interesante como la de los premios de la RSA, más de doscientos años después, y gracias también a la capacidad de interconexión de las redes, está resurgiendo con más fuerza que nunca. Pero eso os lo explicaré en la siguiente entrega de este artículo.


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Volcán en Indonesia estalla 50 veces en una sola noche

Después de estar inactivo por más de 400 años el Monte Sinabung entró en erupción en 2010 y de nuevo en septiembre. De manera sorprendente atemorizó a los residentes al entrar en erupción más de 50 veces en la noche del sábado. Los pobladores se vieron obligados a escapar en furgonetas entre borbotones de gas […]



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Tremendo susto se llevaron algunas personas al acudir a un café para leer un rato y disfrutar su bebida favorita. Nunca se imaginaron encontrar a la famosa Carrie White con poderes telequinéticos.



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Investigadores del CNIO han descrito cómo las proteínas AP-1 regulan la acumulación de grasas en el hígado, característica de la enfermedad del hígado graso. La manipulación farmacológica de estas proteínas podría servir para el tratamiento de esta enfermedad en humanos.



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Microelectrónica flexible para ojos y hojas

Investigadores del instituto ETH de Zúrich (Suiza) han ideado una técnica para incorporar pequeños dispositivos electrónicos en tejidos biológicos como la piel y las superficies vegetales. Esta electrónica también se podría usar en lentes de contacto para medir la presión intraocular.



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