martes, 6 de octubre de 2020

El ‘amor-odio’ entre leones y hienas o cómo compiten por la carroña

Un equipo de investigadores, liderado por la Universidad de Granada, ha desentrañado la compleja relación que existe entre ambas especies animales alrededor de la carroña de la que se alimentan. El estudio permite entender cómo los dos mayores carnívoros africanos pueden coexistir incluso en pequeñas reservas naturales.



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Libros que nos inspiran: ‘No hace falta ser Einstein’ de Ben Miller

Libros que nos inspiran: ‘No hace falta ser Einstein’ de Ben Miller

No hace falta ser Einstein ofrece justamente lo que describe en su título: que no es requisito indispensable ser un genio de la física para comprender algunos de los más intrincados procesos físicos que nos rodean, desde el comportamiento de lo infinitamente pequeño (la mesa, la silla, la pared en realidad están casi totalmente vacíos, que sean sólidos es sólo una ilusión), hasta el funcionamiento de la que se considera la obra civil más importante y compleja de la historia de la humanidad, el Gran Colisionador de Hadrones, un monstruo de casi treinta kilómetros de circunferencia que precisamente sirve para averiguar de qué se compone lo infinitamente pequeño.

David Bisbal y otras bromas

Pero No hace falta ser Einstein no se queda en este encomiable objetivo: también pretende que nos echemos unas risas leyendo acerca de todas esas cosas que, en el ámbito del instituto o del colegio, eran fuente de eternos bostezos.

Y es que Ben Miller, después de licenciarse en Física en Cambridge, se ha labrado una carrera como humorista. Sólo así se entiende que en un libro de física, ya desde la primera página, a fin de explicar el Big Bang, se mencione a David Bisbal. Y en la página tres vuelve a aparecer.

Todo ello jalonado de cultura pop y con una prosa tan cercana que en ningún momento nos da la impresión de que el libro haya sido escrito por un físico (en el sentido academicista del término), sino por un colega muy próximo y jacarandoso que nos cuenta el Big Crunch con el mismo tono con el que nos contaría su última borrachera en un bar de mala muerte.

No hace falta ser Einstein (Libros Singulares (Ls))

No hace falta ser Einstein (Libros Singulares (Ls))

Para sazonar esta sensación, la presente edición viene plastificada, pues al libro le acompaña un desplegable con dibujos, sentencias y esquemas que se inspiran en los años 50-60, cuando se estrenaban películas de ciencia ficción baratas o directamente de serie B, y el término “nuclear” sonaba a monstruos gigantes con ojos de mosca.

Además, Miller pone su granito de arena para olvidarnos de dividir a la gente en “de letras” o “de ciencias”, apostando por un alfanumerismo que solo los epistémicamente hambrientos cultivan a expensas de las divisiones académicas:

Siempre me han gustado las letras, igual que las ciencias, y siempre me ha parecido raro que las dos disciplinas estén separadas por una extraña especie de apartheid educativo. Si tuviéramos que generalizar sobre la actual situación del asunto (de lo contrario, ¿para qué diantres sirve un libro como este?), diríamos que las letras tienen algo de aristocrático, de litúrgico, de monárquico, mientras que en conjunto las ciencias parecen ser más igualitarias, más coloquiales y democráticas. De repente nos encontramos a uno de los dos lados de esa línea divisoria cultural, y básicamente nos vemos caracterizados o bien como unos dandis, fantasiosos y creativos, o bien como personas poco aseadas, sabihondas y empollonas, de trato difícil, que no encajan en la sociedad.

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La noticia Libros que nos inspiran: ‘No hace falta ser Einstein’ de Ben Miller fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .



Vía Xataka Ciencia

Nobel de Física para dos hombres y una mujer por abrir nuevos caminos hacia los agujeros negros

La Real Academia Sueca de Ciencias ha otorgado el Premio Nobel de Física 2020 al británico Roger Penrose por descubrir que la formación de un agujero negro es una predicción sólida de la teoría general de la relatividad y al alemán Reinhard Genzel y la estadounidense Andrea Ghez, cuarta científica en obtener este galardón, por encontrar un objeto supermasivo de este tipo en el centro de nuestra galaxia.



Fuente: Noticias

Los CDC admiten la transmisión aérea del coronavirus mientras los científicos insisten en sus riesgos

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades​ de EE UU han introducido en su web una actualización reconociendo la posibilidad de contagio de la COVID-19 por el aire a través de aerosoles en espacios cerrados. En una carta publicada anoche en la revista Science , un equipo de científicos también advertía de este riesgo y hacía hincapié en llevar las actividades al exterior, insistiendo en mejorar la ventilación en interiores.



Fuente: Noticias

lunes, 5 de octubre de 2020

Hay al menos 24 planetas más habitables que la Tierra pero están a más de 100 años luz de distancia

Hay al menos 24 planetas más habitables que la Tierra pero están a más de 100 años luz de distancia

Según un estudio dirigido por el científico Dirk Schulze-Makuch de la Universidad Estatal de Washington (WSU), publicado recientemente en la revista Astrobiology, al menos 24 planetas fuera de nuestro sistema solar reúnen algunas condiciones más adecuadas para la vida que la propia Tierra.

Algunas de sus estrellas pueden ser incluso mejores que nuestro sol, pero todos está muy lejos: a más de 100 años luz de distancia.

Planetas superhabitables

Los planetas 'superhabitables' son más antiguos, un poco más grandes, un poco más cálidos y posiblemente más húmedos que la Tierra. La vida también podría prosperar más fácilmente en planetas que giran alrededor de estrellas que cambian más lentamente con una vida útil más larga que nuestro sol: muchas estrellas similares a nuestro sol, llamadas estrellas G, podrían quedarse sin combustible antes de que se desarrolle la vida compleja.

La Tierra tiene alrededor de 4.500 millones de años, pero los investigadores sostienen que el punto óptimo para la vida es un planeta que tiene entre 5.000 y 8.000 millones de años.

La habitabilidad no significa que estos planetas definitivamente tengan vida, simplemente las condiciones que serían propicias para la vida.

Se han localizado al menos dos docenas de candidatos. Con todo, entre ellos ninguno de ellos cumple con todos los criterios para planetas superhabitables, solo uno tiene cuatro de las características críticas. Además, está lejos para viajar hasta allí, pero podríamos mejorar nuestra tecnología para estudiarlos mejor, tal y como explica Schulze-Makuch, profesor de WSU y de la Universidad Técnica de Berlín:

Con la llegada de los próximos telescopios espaciales, obtendremos más información, por lo que es importante seleccionar algunos objetivos. Tenemos que centrarnos en ciertos planetas que tienen las condiciones más prometedoras para la vida compleja. Sin embargo, tenemos que tener cuidado de no quedarnos atascados buscando una segunda Tierra porque podría haber planetas que podrían ser más adecuados para la vida que el nuestro.

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La noticia Hay al menos 24 planetas más habitables que la Tierra pero están a más de 100 años luz de distancia fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .



Vía Xataka Ciencia

COVID-SCORE: cuál es la percepción pública de la respuesta a la pandemia

Los primeros resultados de COVID-SCORE, la herramienta para evaluar la percepción pública de la respuesta a la pandemia, dan a España una nota media de 44,68 sobre 100. Los países con mayor puntuación fueron predominantemente asiáticos, mientras que los de menor puntuación fueron latinoamericanos y europeos. En la encuesta participaron más de 13.400 personas de 19 estados duramente golpeados por el coronavirus.



Fuente: Noticias

Estas neuronas humanas encontradas tienen 2.000 años y está vitrificadas porque son de una víctima de la erupción del Vesubio

Estas neuronas humanas encontradas tienen 2.000 años y está vitrificadas porque son de una víctima de la erupción del Vesubio

Un equipo de investigación del antropólogo forense Pier Paolo Petrone, director del Laboratorio de Osteobiología Humana y Antropología Forense de la Sección Departamental de Medicina Forense de la Universidad de Nápoles Federico II ha realizado un hallazgo extraordinario.

Nada menos que neuronas vitrificadas de una víctima del Vesubio del 79 d.C. que enterró a Pompeya, Herculano y todo el entorno de ceniza.

Consecuencias de la erupción

Fundada en el siglo VII a. C., la ciudad de Pompeya era muy conocida porque los patricios la tenían como lugar de vacaciones. Una apacible tarde como otra cualquiera, la del 24 de agosto del año 79, se oyó un lejano trueno y el suelo se estremeció. El Vesubio estaba empezando a escupir materiales a más de mil grados Celsius de temperatura. Se estima que la erupción fue unas quinientas veces superior al de la bomba lanzada sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945. La lava alcanzó la ciudad a una velocidad de 110 kilómetros por hora, sin posibilidad de que nadie escapara, y sumió a Pompeya en el olvido durante siglos. Fue una tragedia, pero, por contrapartida, aquel proceso conservó la ciudad como un insecto encerrado en ámbar.

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Por eso, gracias a aquella erupción, haciendo uso de microscopía electrónica de barrido (SEM) y herramientas avanzadas de procesamiento de imágenes, Petrone, junto con un equipo de arqueólogos, geólogos, biólogos, forenses, neurogenetistas y matemáticos, pudo por primera vez mostrar la presencia de células neuronales en los restos vitrificados del cerebro y la médula espinal, que descubrió durante las recientes investigaciones en el sitio arqueológico de Herculano.

El extraordinario descubrimiento de estructuras neuronales perfectamente conservadas fue posible gracias a la conversión de tejido humano en vidrio. El proceso de vitrificación único inducido por la erupción congeló las estructuras celulares del sistema nervioso central de esta víctima, conservándolas intactas hasta el día de hoy.

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El estudio también analizó los datos de algunas proteínas ya identificadas por los investigadores en un trabajo publicado el pasado mes de enero por el New England Journal of Medicine.

Aquella erupción, curiosamente, no solo ha preservado neuronas, sino también palabrotas: las primeras de las que tenemos constancia en la historia, tal y como explico en el libro ¡Mecagüen! Palabrotas, insultos y blasfemias.

¡Mecagüen! Palabrotas, insultos y blasfemias (Vox - Lengua Española)

¡Mecagüen! Palabrotas, insultos y blasfemias (Vox - Lengua Española)

Gracias a la tragedia del Vesubio se han conservado miles de grafitis y un porcentaje significativo de ellos son obscenos. En una letrina pública, por ejemplo, se lee «Encolpius hic bene cacavit» (‘Encolpio cagó bien aquí’). En la entrada de una panadería se halló el relieve de un pene acompañado del siguiente mensaje: «Hic habitat felicitas» (‘aquí se encuentra la felicidad’). comentarios y recomendaciones («Sucesa, la esclava, tiene un buen polvo»), dejando de paso constancia de la rica sinonimia para aludir a las prostitutas, como meretrix (‘meretriz’), concubina (‘mujer con quien se comparte otro lecho o cubículo, sin estar casados’) o culiola (del latín culus, ‘culo’, para especificar que ofrecía coito anal).

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Vía Xataka Ciencia

Hace casi 4.000 años ya existían trabajos especializados por sexos

Un estudio del desgaste dental de 106 individuos inhumados en el yacimiento de Castellón Alto (Granada) constata que solo ellas se ayudaban de la dentición anterior para la elaboración de hilos y cordajes.



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Libros que nos inspiran: ‘Big data: la revolución de los datos masivos’, de Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Cukier

Libros que nos inspiran: ‘Big data: la revolución de los datos masivos’, de Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Cukier

Para empezar a preparar el terreno a lo que se nos avecina (imparable e inminente), es decir, empezar a asimilar las implicaciones sociales, culturales y tecnológicas de la minería de datos (como poner la correlación por encima de la causalidad), aquí llega este libro: Big Data, escrito a cuatro manos por Viktor Mayer-Schönberger (profesor de regulación y gestión de Internet en el Internet Institut de la universidad de Oxford) y Kenneth Cukier (editor de datos de la revista The Economist).

Datos, datos y datos

Estamos, pues, ante un texto que, a pesar de resultar un poco redundante o digresivo, en términos generales debe tildarse de alucinante. Tras su lectura, no exagero, me sentía un poco como Neo en la película Matrix, observándolo todo como números y símbolos en vez de átomos. Porque Big data te invita no solo a registrar la realidad de otro modo, sino también a hacerlo a mayor resolución que la obtenida con los ojos, los telescopios, los microscopios y hasta muchos ensayos científicos.

Saber tanto, sin embargo, tiene su precio: ignorar cómo lo sabemos o cómo se produce exactamente el fenómeno descubierto. Sencillamente lo sabemos, diluyéndose el vínculo causal en pro del vínculo correlacional. El paradigma de dicho cambio lo constituye Google Flu Trends, que nos permite saber antes que ningún otro organismo dónde se producirá una epidemia de gripe simplemente explorando en qué lugares se busca a través de Google los síntomas de la gripe. Pautas y correlaciones por encima de causalidades. Los ensayos científicos que persiguen la causalidad son costosos y complejos, así que una gran alternativa a ellos pudieran ser los datos masivos.

Big Data - La Revolucion De Los Datos Masivos (Noema)

Big Data - La Revolucion De Los Datos Masivos (Noema)

Eso es sólo la punta del iceberg de toda la información que nos ofrecerá la exploración de los datos masivos, y también la dataficación de la realidad, esto es, la transformación de los objetos cotidianos en datos que se sumen al océano de datos masivos que ya alberga Internet producto de nuestras huellas digitales a través de redes sociales o smartphones.

Por ejemplo, incorporando sensores a todos los objetos que compramos para saber cuándo se compran, cómo se desplazan, cuándo se consumen, etc. Imaginaos el asiento de un coche equipado de este modo: Calculando la forma en que pones el culo en el asiento para evitar que te roben el coche.

Todo ello pudiera parecer una pesadilla orwelliana en la que el gran ojo nos desnudará de intimidad. Pero eso es otro tema que deberemos gestionar más adelante. Además, el verdadero valor de los datos masivos no consiste en analizar individualmente a un usuario, sino más bien a explorar una colectividad. Tal abundancia de datos eclipsa al individuo. No importa si te gusta consumir porno, sino en qué barrio se consume más porno y de qué tipo.

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Vía Xataka Ciencia

Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2020 al descubrimiento del virus de la hepatitis C

En el mundo hay 71 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis C, según la Organización Mundial de la Salud. Hoy, Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice, han obtenido el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2020 por su descubrimiento.



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